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¿Por qué aprendemos mejor en la infancia?

El efecto esponja en la infancia favorece el aprendizaje.

(JUEVES 04 DE ENERO-2024-EL JORNAL-AGENCIA SINC). Hasta ahora no había evidencia neurocientífica clara que explique por qué los menores aprenden de manera más eficiente que los adultos. Nuevas investigaciones indican que la clave está en las concentraciones de un neurotransmisor fundamental en el cerebro: en esta etapa sus niveles son más flexibles.

Entre los dos y los 10 años, nuestro cerebro es una esponja, una metáfora que se hizo más popular aún gracias a un estudio español publicado en 1997 en Open Edition Journals y liderado por María Luisa García Bermejo. “Cuanto más jóvenes son, más se parecen a las esponjas, cuanto más absorben, más retienen”, señala el análisis.

Pero, ¿de verdad es esto así y lo absorben todo? “Evidentemente tienen que filtrar, explica a SINC Manuel Martín-Loeches, catedrático de psicobiología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Están sujetos a muchos estímulos. El propio cerebro determina que es redundante qué es necesario y qué no. Pero para ellos es todo novedad. Y eso es fundamental en el cerebro de los primates: nos gusta la novedad, nos gusta explorar«.

Según Martín-Loeches“la recompensa, los estímulos positivos genera un tono emocional que facilita el aprendizaje y la memoria. Un tono positivo permite consolidar la memoria, uno negativo lo dificulta. Cuando crecemos ya no somos tan esponjas. La novedad es la clave”.

Y aun así, la novedad no basta: el proceso de aprendizaje es mucho más complicado y no se basa en una cuestión de osmosis o proximidad.

Por ejemplo, nuestra habilidad para aprender un nuevo idioma desciende notablemente a partir de los 10 años, de acuerdo con un estudio liderado por Steven Pinker, de la Universidad de Harvard. Esto se debe tanto a la neuroplasticidad como a su «flexibilidad cognitiva», de acuerdo con un estudio publicado en Neuroscience Journal.

Algo similar ocurre con las matemáticas: en niños menores de dos años y medio (y en algunos niños un poco mayores), la predominancia del lado derecho del cerebro les da la capacidad de percibir instantáneamente cuántos elementos hay en un conjunto relativamente grande, sin contarlos o adivinar. Esa es la conclusión de un análisis liderado por Karin Landerl, de la Universidad de Graz (Austria) y cuyos resultados se dieron a conocer en Frontiers of Phsychology.

CON INFORMACIÓN DE AGENCIA SINC

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