jueves, febrero 9, 2023
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La hora de la muerte del diario La Nación

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La hora de la muerte  del diario La Nación

Carlos Morales*

(VIERNES 09 DE SEPTIEMBRE, 2022-EL JORNAL). La muerte de un periódico no es una buena noticia. Es un amargo y triste suceso. Y no debería alegrar a nadie, ni siquiera a sus más nítidos adversarios.

Cada vez que un diario se suspende, o se muere, es como una luz que se apaga en el firmamento del pensar humano. Puede que sea una luz brillante, transparente o incluso negra, pero siempre es un rayo de expresión, que, por afinidad o por contraste, sirve para ordenar y afinar lo que meditamos, lo que constituye nuestro welstanchaum o visión de mundo.

A mí me duele muchísimo que desaparezca La Nación, pero anoche, como a la una de la mañana, me despertó la moto que la reparte, y, el golpecito de su escaso peso contra mi puerta desató estas cavilaciones.

Para un periodista –con tinta en las venas– esa hora de reparto (1 a.m.), solo significa que el tiraje fue muy breve, y además el “paff” suficientemente fuerte. Por la mañana pude comprobar que eran solo 32 páginas, y que en ellas no había ni siquiera un anuncio pagado. Bueno, sí, había uno, pero era una auto promoción de la misma compañía que la financia.

Estos síntomas, en un periódico comercial que se supone vive de sus anuncios y sus ventas, solo se puede interpretar como un anticipo de la muerte. Como una agonía.

Es bien sabido que me he enfrentado por años al pensamiento de esa empresa, pero tal vez ya se ha olvidado que allí di mis primeros pasos como profesional y, que dejé en sus páginas momentos estelares de mis cincuenta años de periodismo. Por eso, me da mucha pena lo que le está pasando. Aunque estimo que se lo ha buscado. En La Nación hay épocas de épocas. No siempre ha sido la misma, de seguro les quedará el digital, pero eso ya es otro cantar.

Cuando el elenco de Guido Fernández emprendió los cambios liberales de ese diario, en 1968, se procedió a ventilar y modernizar todo su contenido y formato, empezando por el catecismo anquilosado de la clase cafetalera propietaria, que marcaba todo su estilo. Con gran lucidez, Guido alegró los espacios, los humanizó, contrató servicios periodísticos modernos (Europa Press, ACAN-Efe, Cartoon Network), abrió mentes, inventó la página Quince, con colaboradores de todo el espectro ideológico, incluida la izquierda de Patio de Agua. Planificó la introducción del color y con ello la salida del plomo y la linotipia. Estimuló todo lo cultural (Áncora, cine, teatro), y mil cosas más.

Su presencia inteligente, muy culta, de exquisita pluma y magnífico trato, nos inyectó una mística de trabajo que nos hacía partícipes del triunfo económico redundante. Éramos solo 14 periodistas, pero llenábamos un periódico de 128 páginas que pesaba más de medio kilo. Solito, íngrimo, Leví Vega Martínez, se mandaba hasta 50 gacetillas diarias. El tiraje superaba los 110.000 ejemplares y llegaba a todo rincón del país antes de las 7 de la mañana.

¡Trabajábamos como hormigas!, aunque ganábamos poco.

Tal era el entusiasmo, que una noche, como a las 1 de la mañana, cuando pasábamos con Bosco Valverde por la rotativa para mirar cómo había quedado nuestro trabajo ya impreso, descubrí un lamentable error en la portada. No recuerdo ahora cuál era, pero se trataba de algo muy grave, inaceptable para nuestro orgullo profesional. Estaba en “la primera” y era tan vergonzoso como escribir cajón con “g” o kilo con “u”.

No sé de adonde saqué pecho (que nunca he tenido), y le dije a Cabeto (jefe de talleres) que había que parar la máquina para corregir la estulticia aquella.

Esto era talvez más grave que el error, pues una vez que la Koenig de seis bovinas arranca con sus tres toneladas de peso, detenerla implica un atraso de alto riesgo. Tan peligroso como llamar a don Guido a esas horas.

No obstante, se detuvo el tiraje y empezó la meticulosa reparación.

Esto no es cosa fácil: Hay que desacelerar el monstruo (le llamábamos la “María Cecilia”, como la vetusta locomotora del FalP), desatornillar la plancha cónica de plomo adherida al rodillo, ir a la platina, para sacar del marco la línea errónea, pedirle al Macho Lindberg que lanzara en su Mergenthaler la línea correcta, encajar el lingote  otra vez en el marco, montar en carretillo la doble plana de plomo, decirle a Gorgojo que proceda a “matrizar” la plancha suave y que vaya Canfinera a traer en “la perra” (carretilla), la nueva teja desde el crisol ardiente.

Con recorridos de unos 100 metros, entre la rotativa y la caldera, esto se tomó por lo menos media hora.

Pero eso no era todo, ahora había que pegar planchas, ajustar y alinear la cinta de papel blanco en cada rodillo, disparar la alarma, activar el monstruo, y empezar a sacar pruebas hasta que se pudiese acelerar la Koenig a la velocidad de producción de 500 periódicos por minuto. Nadie usaba protectores de oído, el escándalo era infernal y había que hablar a gritos. (A Bosco no le costaba).

Todo salió bien. La flamante Nación del sábado circuló esa mañana sin ningún error de ortografía. Pero ya el lunes, a mediodía, don Guido me llamó a su despacho y me pegó una raspada como pocas veces en mi carrera. Sólo porque me quería mucho, no me despidió del trabajo.

Yo, que me sentí epopéyico periodista bohemio, a los 20 años de edad, no podía saber que, los 30 minutos largos gastados en la corrección, sirvieron para que los transportes (buses, trenes, barcos, aviones, bicis y motocicletas, como la que me despertó) perdieran sus entronques, y los paquetones de diarios se quedaran botados en las verdulerías de los pueblos, listos para envolver yuca y guineos, porque después de las 8 a.m. ya eran tan inútiles como el pan añejo.

Cito todo este nocturnal, para ejemplificar lo que era el periodismo apasionado de los 60 y 70, y dejar claro que La Nación de hoy tiene poco que ver con la de aquellos tiempos. Aunque se llame igual. Empezando por la libertad interna que reinaba en la Redacción, por el pensamiento liberal que le imprimió Guido, y por la calidad y dimensión de lo que hacíamos periodistas académicos de la UCR con los veteranos más famosos de su momento, como Danilo Arias Madrigal, Manuel Formoso Peña, Joaquín García, Santiago Pedraz, Fernando Naranjo, Marco A. Salazar.

Esa pobrecita Nación que hizo “plop” en mi puerta, pasadita la medianoche, cuando en los 70 no habría ni arrancado el tiraje, solo me indica que ha perdido terreno. Que ya son pocos sus suscriptores, que en media hora se hace todo el envío y que, encima, nadie quiere suscribirse ni anunciarse.

Eso es una tragedia, y es producto de muchas causas, pero se pueden aventurar algunas.

Cuando Guido partió a Canal 6, por discrepancias con la Directiva, las derechas recobraron fuerza en la orientación del diario: descuidaron el servicio público de la información que lo motivo a nacer, eliminaron pensamientos abiertos, aplicaron censura, triplicaron los anuncios, Cuba se volvió el Leviatán de sus páginas, acentuaron partidarismo con el PUSC, apoyaron la presencia yanki en Guanacaste, azuzaron la guerra contra los sandinistas, suscribieron el Acta de Santa Fe, aplaudieron el Friedmanismo Reagan-Pinochet, apoyaron a los Chicago boys, destruyeron el Colegio de Periodistas, frivolizaron el contenido y, así por el estilo, hasta lapidar este año al advenedizo Rodrigo Chaves, quien, muy a su pesar, ganó la Presidencia de Costa Rica y les cerró el único canal de ingresos que tenían (Parque Viva).

Así, perdieron toda la antigua clientela, y se quedaron sólo con sus íntimos seguidores y con un broncón en Zapote que puede aligerar su muerte y que durará cuatro años.

Ya para este año, se habían echado encima a medio mundo –no solo a Juan Diego–, y claro, con el triunfo de Chaves les empezó a llover: Cero publicidad del Gobierno, retiro de suscripciones, pocos canjes de socios millonarios y las esquelas mortuorias de sus parientes y afines, como rédito escaso.

Con eso no se puede pagar una planilla de 70 periodistas, ni sostener los gastos de una rotativa inmensa que apenas vende flyers o prospectos a otras entidades. No da ni para el gas de la moto que me puso a pensar en esto.

La circulación habrá bajado a la quinta parte de los años 70 y los libros de contabilidad solo marcan números rojos. El destino está echado. Parece muy difícil que ese órgano de prensa logre reparar los daños infligidos a su público y que pueda hacer viable un matutino que ya no sirve ni como propagador de ideologías. Su arremetida contra Chaves y la consecuente derrota electoral, demuestra que ya ni como influencer funciona. La gente no lo aprecia, no lo respeta, se ha echado al país en contra… No es que le vayan a prender fuego –como a La Información, en 1919–, pero al dejar de comprarlo, y de anunciarse, van a tener que cerrarlo. Eso explica la actual diversificación de su capital en carreras de autos, sector turismo, industria cervecera, hotelera, espectáculos, construcción de viviendas, radios fallidas, corridas de toros, etc., etc.

También han apretado en Llorente la desaparición de impresos por todo el mundo, el auge implacable de las redes sociales y las querellas más variados por injurias o manejo fiscal. Una verdadera agonía. Todo parece indicar que su hora final está llegando. Para decirlo con un colofón cursi:

Ex nihilo nihil, finis coronat opus. (Nada viene de la nada, el final corona lo hecho).

Mas prefiero, de verdad, que Dios no me haga profeta, que me deje como novelista, que es lo mismo que mentiroso, pues no le deseo la muerte a ninguna luz de la galaxia Gutenberg, aunque sea una luz negra, titilante. Como esa.

El autor es periodista y escritor

La hermandad de las aves

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La hermandad de las aves
Un cardenal macho y un mielero verder observados en Zoncuano de Acosta. (ADILIO ZELEDÓN PARA EL JORNAL).

(MARTES 03 DE AGOSTO, 2022-EL JORNAL). Dentro de la actividad de Pajarear, además de admirar sus colores y cantos, está el aprender de sus interacciones. Su comportamiento entre las especies, donde a veces esde hermandad, nos da la oportunidad de aprender de ellas.

Realizando un recorrido por el camino que conduce hacia Zoncuano de Acosta, sobre un riachuelo que cruza el camino y desemboca el Río Tiquires, nos encontramos esta linda acción. Algunas aves se refrescaban del calor del momento sobre las aguas de dicho riachuelo. Un Cardenal macho (Piranga rubra) migratorio y una hembra de Mielero Verde (Chlorophanes spiza) residente, compartían el sitio amistosamente.

De las especies de aves de nuestro país hay residentes y migratorias, estas últimas nos vistan anualmente en la época de la estación lluviosa y se regresan en la estación seca. Para esta estación, cuando los calores nos obligan a buscar como refrescarnos, las aves hacen lo mismo, buscan fuentes de agua para paliar el calor.

Las especies residentes, que ya conocen estas fuentes se muestran amigables con aquellas que requieren de este recurso también, y, como buenas anfitrionas, comparten estos sitios con las visitantes.

Compartir amistosamente, donde todos tenemos las mismas condiciones, donde uno no es más que el otro y todos disfrutamos y no tratar de quitar espacios ni oportunidades, es la enseñanza de esta noble acción que nos enseñan estas dos especies de aves.

A pesar de tener colores diferentes, comparten el recurso que la naturaleza les brinda y obtienen el beneficio buscado.

*Bachiller en Gestión de Turismo Sostenible/Guía de Turismo General ICT 2423  

Cuclillo Piquiamarillo, un visitante en nuestra región

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Cuclillo Piquiamarillo, un visitante en nuestra región
Cuclillo Piqui Amarillo. (Foto Lisbeth Mora, especial para EL JORNAL).

(VIERNES 20 DE MAYO -2022- EL JORNAL). La migración de otoño de este año nos ha traído aves visitantes que han sido el deleite de los y las compañeras Pajareros de Acosta. Dentro de nuestro “chat virtual”, donde compartimos los avistamientos y fotos que logramos obtener, se comenta sobre las aves que nos maravillan y que tienen alguna distinción que las hace especial a los.

Dentro de las que se posteaban, había una especie que destacaba. Con gran jubilo, se postean fotos y videos que encendieron la llama en la emoción de los integrantes.

Una especie que rara vez se observa. Se trata del Cuclillo Pico Amarillo (Coccyzus americanus). Migratorio de otoño, proveniente del Norte de América llegando a inicios de noviembre permaneciendo hasta finales de abril.

Pico amarillo con negro largo y fuerte, Plumaje de su cabeza, espalda y cola gris oscuro, mientras que desde su garganta hasta la cola es blanco. Se alimenta de orugas, chicharras, escarabajos y saltamontes.  Los que atrapa entre los arbustos, árboles, entre el follaje y las ramas.

A pesar de que se puede observar en casi todo Costa Rica, son pocos los individuos registrados. Este año ha sido, para sorpresa nuestra, reportado por los compañeros del grupo, desde San Gabriel de Aserrí hasta Toledo de Acosta. En los Jardines del casas y parques, donde se le observaba brincando entre la vegetación o posado en una rama.

De esta familia de Cuclillos, este raro visitante, nos alimenta esa emoción de salir a Pajarear. Además, esto nos enseña que el mantener vegetación en parques y jardines que brinden refugio y alimento a las aves, siempre estarán presentes.

Adilio Antonio Zeledón Meza/ Bach. Gestión de Turismo Sostenible/Guía Ornitológico, ICT 2423

 

El salto al vacío de Pilar Cisneros en Acosta

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El salto al vacío de Pilar Cisneros en Acosta
José Eduardo Mora*

(SÁBADO 19 DE MARZO, 2022-EL JORNAL). El jueves 17 de marzo, Pilar Cisneros, en ausencia del candidato Rodrigo Chaves, visitó Acosta, cantón del que soy oriundo y en el que vivo y en el que soy regidor del PLN, y al escuchar el mensaje que dejó, no hizo sino confirmar que cuando los periodistas nos metemos en política deberíamos, al menos, informarnos para hablar con propiedad y no con improvisación.

Es una de las primeras reglas que deberíamos aprender en la profesión, pero, claro está, que no siempre se cumple.

A Pilar Cisneros la informaron muy mal, porque en un video que grabó para el canal local –canal 53, se puede ver al final de la columna—dice varias incongruencias y desaciertos que pasaré a analizar.  Antes, quiero resaltar que una periodista de su talla debe saber que un video debe cumplir con los estándares mínimos de calidad, que implica, al menos, una buena locación y un sonido adecuado, y en el video no se cumple, ni por asomo, ninguno de esos parámetros.

Me da una tristeza enorme que una periodista no cuide tan relevantes detalles, porque el video que dejó no lo hubiera hecho ni un aficionado. Solo basta observarlo y oírlo para comprobar lo afirmado.

Lo más grave, no obstante, me lo hizo saber el compañero Jorge Alfaro, quien no salía de su asombro cuando escuchó a Pilar Cisneros decir que “Acosta es un cantón quebrado”, en vez de explicar que es un cantón con una geografía irregular, porque entre uno y otro, hay mucho trecho semántico y signficativo, y una periodista y ahora diputada, no debería ser tan imprecisa y vaga en su afirmación, porque induce a severas confusiones.

Lo anterior me lleva a una conclusión inequívoca: Pilar Cisneros y su partido no tienen ni idea de qué sucede en Acosta, cuáles son sus principales necesidades, cómo está la situación del desempleo, qué pasa con los agricultores, y qué nos representa, etc., etc., etc.; es decir, el partido de Chaves y Pilar Cisneros improvisaron e improvisaron mal, muy mal, en un mensaje con tantas carencias técnicas y de contenido, y no dudo de que ni siquiera el más humilde de los ‘youtubers’ se rehusaría a subirlo a sus redes, por las muchas deficiencias de fondo y forma.

Y si improvisan en lo micro –un cantón–, qué improvisación nos espera en el ámbito estatal, no quiero ni pensarlo, en un eventual gobierno de esa agrupación, tan irregular como la orografía de Acosta.

 La administración del Estado es un asunto serio, muy serio, y no puede estar en manos de gente de la profesión que ni siquiera es capaz de hacer un video con el más mínimo rigor. Me da pesadumbre ver a Pilar Cisneros embarcada en semejante empresa, con un partido y un candidato que son un salto al vacío, como el que ella protagonizó en Acosta, cantón del que habló de oídas y totalmente desinformada, y ante ello no le quedó otro remedio que improvisar un cuento de hadas satelital e inverosímil, y cargado de mucho ruido y pocas nueces.

 

 

*El autor es periodista y escritor. Y Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez.

 

A 78 años del asesinato del héroe del sufragio Timoleón Morera Soto

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A 78 años del asesinato del héroe del sufragio Timoleón Morera Soto
Timoleón Morera dio su vida por defender la democracia costarricense.

Por Thomas Rodríguez

(LUNES 14 DE FEBRERO, 2022-EL JORNAL). Este héroe del sufragio costarricense fue un ciudadano oriundo de Sabanilla de Alajuela.

Era un hombre que con el mismo amor con que labraba la tierra, defendió la democracia un 13 de febrero de 1944, hace 78 años.

Ese día en que se celebraron las elecciones nacionales, Timoleón Morera junto con su hermano Jorge y acompañados de Genaro Carvajal (otro ciudadano de la zona), fueron los encargados de transportar – a pie – una caja con los votos obtenidos de ese día hasta Alajuela centro.

Venían por la Ceiba de Alajuela, cuando en un cruce de caminos que había frente a la finca de la “Asociación de los Castros”, fueron sorprendidos por hombres armados del gobierno quienes los intimidaron para que les entregaran el material electoral.

Como los campesinos no les entregaron la documentación, un policía disparó desde un vehículo y mató a Timoleón, quien portaba en esa ocasión los votos.

Genaro Carvajal, que los acompañaba, se abalanzó para recoger los documentos y también fue atacado quedando gravemente herido, pero Jorge (hermano de Timoleón) alzó el material electoral y por entre cercas y potreros (donde actualmente se ubica la Universidad Adventista) logró escapar, saltando acequias y pasando por debajo de los alambres de púas y finalmente pudo llegar a la oficina del cortesismo (oficina de policía) en Alajuela y depositar en ellos el resultado de aquella histórica elección.

Fue así como se acabó con la vida de Timoleón Morera Soto, ciudadano que con su accionar se convirtió en un gran héroe.

Timoleón Morera era hijo de los agricultores Juan Morera Arguedas y Ana Soto Alvarado, formaba parte de una familia muy numerosa, donde había 12 hijos.

Desde muy joven, contrajo matrimonio con Claudina Herrera Morales, con la cual procreó 3 hijos.

 

Pericos en el río Jorco

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Pericos en el río Jorco
Perico observado en el cauce del río Jorco. (Foto Agustín Mora para EL JORNAL).

(MIÉRCOLES 02 DE FEBRERO, 2022-EL JORNAL). El comportamiento de las aves es una de las mejores actividades que nos motivan para salir a Pajarear. Independientemente de su hábitat, ellas nos muestran cuan adaptadas están a estos.

Recientemente, a lo largo del cauce del Río Jorco se ha estado observando una actividad inusual de un grupo de periquitos que nunca se habían visto por estos lados.

Acosta es uno de los cantones con una gran riqueza para el aviturismo y así se ha ido consolidando en el país.

Algunos observadores de aves y residentes de los caseríos de la rivera del Jorco mencionaban de unos grupos de pericos que, por las tardes en grandes bandadas, cruzaban desde los altos de Palmichal hasta adentro de las montañas de San Gabriel. Y valla que tenían razón, ya que en horas de la tarde grandes grupos de estas aves cruzan la zona.

Sobrevolaban en grupos numerosos, que calculamos eran como unos 100 individuos en cada uno, realizando acrobáticos cambios de dirección y emitiendo sonidos chirreantes.

Maravillados por las escenas que nos daban, nos dimos a la tarea de identificar de qué especie eran estas aves. Los Periquitos Listados (Bolborhychus lineola) son los pericos más pequeños que habitan en nuestro país. Todo su plumaje es de color verde con tornasol de azul y un barreteado en negro. Se alimentan de retoños y frutos de árboles como las “Santamarías”, “Lengua de vaca” y Murtas.

Residente de nuestro país, se encuentran sobre los bosques y áreas aledañas que se ubican en la Cordillera de Talamanca y Cordillera Central. Durante el año realizan movimientos altitudinales, por lo que se pueden observar de forma inesperada como en esta ocasión sobre estas tierras. 

Bandada de pericos en las cercanía del río Jorco. (Tomás Alfaro para EL JORNAL).

 

*Bachiller Gestión Turismo Sostenible/ Guía ICT 2423

Mentira

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Mentira
Pablo Salazar Carvajal
PABLO SALAZAR CARVAJAL

(LUNES 31 DE ENERO, 2022-EL JORNAL). Me encanta la mentira… y a ver si me explico.

El arte es mentira. Toda literatura, escrita u oral, es mentira; aun si cuenta cosas «basadas en hechos reales». Lo descrito, palabra en ristre, no es aquella realidad correspondiente a lo que cada una de las personas que conforman un conjunto saben, creen o piensan.
«Aquella realidad» aconteció y nadie, ¡nadie!, ni los mismos participantes, pueden decir cuál es la «Verdad Única», la «Verdad Real», así, con mayúscula. Un cuadro que representa una pipa no es más que eso: una representación.
Por ello no hace mal Magritte cuando en su pintura de una pipa escribe, en cursiva y abajo, «Esto no es una pipa». Representación es y no se puede llenar de tabaco, u otra yerba, y fumar su contenido. Cosas similares se pueden decir de la Música, de la Arquitectura, de la Escultura, de la Danza, del Cine. Pero para no extenderme me apoyo en «La decadencia de la mentira», ensayo del divino Wilde.
La mentira es mala, decae, cuando es espuria, cuando daña; es buena, se enaltece, arte mediante, cuando es creadora, hace bien… Pero dejemos lo «filosófico» de lado y cuento por qué, si no es encantadora, al menos puede hacer gracia.
Años atrás —digamos que por ahí del 2011—, el propio día de examen, un alumno se me acercó y me contó:
—Profe, mi padre murió ayer. No se imagina el dolor que tengo. Fue una muerte repentina y fulminante. Nadie la esperaba. No era un hombre muy mayor y se veía en excelente forma… Comprenderá lo que significa para mí todo esto… ¿Usted cree que, tal vez, podría hacer el examen otro…?
—¡Hombre! Claro que sí. —exclamé apenado. —No se preocupe. Vaya y atienda lo que tiene que atender y deles mi pésame a sus familiares. Ya hará el examen otro día.
Pasaron los años —digamos que por ahí del 2014— y aquel estudiante, en otro curso, volvió a ser mi alumno. El propio día de examen se me acercó y me contó:
—Profe, mi padre murió ayer. No se imagina…
—¡No me diga!… ¿Y cómo fue que sucedió?
—Fue una muerte larga. Muy lenta y dolorosa.
—¿Nadie esperaba que ocurriera? —inquirí.
—¡No, sí! Todos, desde un par de meses atrás, lo esperábamos. Era un hombre muy mayor y estuvo muy enfermo prácticamente toda su vida.
—Entiendo lo que significa esto para usted…
—Pues no tanto —interrumpió. —En verdad, aunque suene cruel, estoy contento… porque ya dejó de sufrir después de años y años…. Ahora —agregó—, comprenderá todo de lo que tengo que encargarme. No todos en la familia ven esto como yo. Soy el más tranquilo y, bueno, asumo el papel de encargado… ¿Usted cree, profe, que, tal vez, yo podría hacer el examen otro día?
Me quedé viéndolo un par de segundos. Tenía su rostro armónico con lejanos visos de tormento, de asumida responsabilidad. Se notaba un brevísimo rictus de quien está a cargo de un pesado compromiso pero que tiene las espaldas fuertes para cargar aquello. El mismísimo Stanislavski se hubiera prosternado ante él. ¡El cabrón mentiroso era un actor maravilloso! Con mala memoria sí, pero magnífico intérprete. ¿Qué podía yo hacer?
—Claro —le dije. —No se preocupe. Siento su pérdida. Atienda lo que tiene que atender y deles mi pésame a sus familiares. Ya hará usted el examen en otra ocasión…
 
***
 
Otro caso interesantísimo. Digno de cualquier sesudo estudio psicológico.
Cuando mentimos procuramos un provecho de la mentira. Digo, si le declaro a mi cónyuge que en la fiesta —donde estuve hecho una cuba— no me emborraché, es para evitar el regaño; si le comento al eventual empleador que tengo esta habilidad manual —cuando no sé cuál es mi derecha— es para conseguir aquel trabajo; si cuento que sé de instrumentos musicales —cuando creo que una caja de cambios es un instrumento de percusión— es para suscitar admiración… y cosas así. Quiero decir que, normalmente, si miento es para conseguir algo. Todos somos así… ¿Todos? Eso creía hasta que conocí a «Gustavo». (Digo «Gustavo» como pude decir «Alberto», «Manrique» o «Diego»). Gustavo mentía sin razón alguna. No evitaba nada ni ganaba nada con su falsedad. No obtenía cosa alguna con su invención…
Lo cuento:
Sería en julio del 89 del siglo pasado. Gustavo y yo estábamos en Berlín oriental y el muro no había caído. Habíamos llegado ahí el día anterior, provenientes de Bielorrusia. Nuestro destino final era la casa de Hannia, una ciudadana de la República Federal de Alemania que vivía en Berlín occidental y era benefactora de estudiantes latinos que vivieran en los países «del este». Desde donde nos encontrábamos, ir de un lado al otro de la ciudad era completar un trayecto relativamente corto. Tomamos el «U-Bahn» (metro) en la estación «Alexanderplatz». El tren salió a ras del suelo, después, sobre los rieles, claro, se elevó y la ciudad quedó allá abajo. (Se podía ver entonces que «el muro» no era, en toda su extensión, propiamente «muro». Había explanadas con alambradas de púas y algunas construcciones, tipo torretas, que resguardaban el río Spree. En fin). Después, el «U-Bahn» inclinó el hocico y se metió bajo tierra. La cosa es que, unas cinco estaciones después, aquel gusano nos echó en la «Zoologischer Garten». No recuerdo los trámites migratorios, pero sí sé que no fueron complicados. Ahí mismo tomamos un autobús y minutos después tocamos a la puerta de Hannia. Ella abrió. Alta, flaca y simpatiquísima, Hannia era una mujer que hablaba el español con un fuerte acento, tenía un aire espectral y dormía en un ataúd acondicionado como cama. Después del abrazo y saludo de rigor nos preguntó:
—¿Cuándo llegaron?
Me disponía yo a decirle que acabábamos de llegar cuando Gustavo se me adelantó:
—Hace tres días estamos aquí, en Berlín occidental.
—¿Y por qué no se vinieron para acá? —preguntó nuestra anfitriona.
—Porque encontramos un hostal muy barato y bonito por ahí de Leopoldplatz. —Continuó Gustavo.
Después mi compatriota (sí, Gustavo era costarricense… y creo que lo sigue siendo) se explayó en relatos acerca de los barrios, tiendas, muchachas, bares y cervezas que habíamos conocido… Pero entiéndase, todo el relato no tenía, amén de una pizca de verdad, ninguna importancia ni interés. Lo narrado no comportaba nada que conllevara algún tipo de sentir. Algo así como si yo les contara que me compré un cortaúñas en el mercado Central y no es cierto. Me tenía con la boca abierta con aquellas historietas insulsas. A los diez minutos Hannia, obviamente, se cansó de esas naderías y levantándose dijo que iba a la cocina a prepararnos un té.
Cuando estuve solo con Gustavo, en un susurro reprensor lo interpelé:
—¡Por qué le contaste eso?
—No sé —respondió sonriente y en voz normal—, se me ocurrió.
Y, satisfechísimo, sonreía, al tiempo que se rascaba con suavidad, a modo de caricia, el cuello. ¿Se dan cuenta? Gustavo mentía sin que le fuera nada en ello, más que el placer de decir mentiras.
 
***
 
Pero bueno, me extendí más de lo pertinente. Aquí les dejo estas letrajas y, para dar(me) cierto aire de misterio pregunto: ¿serán verdad la existencia del alumno y de Gustavo? Nada, que uno, si quiere aparentar cierto ingenio, podría ser que tuviera que mentir.
 

Crece la observación de aves en Acosta

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Crece la observación de aves en Acosta
Gavilán Piquiganchudo observado en Acosta (Foto Santiago M para EL JORNAL).

(MARTES 04 DE ENERO, 2021-EL JORNAL). La actividad de Pajarear en la zona de Acosta ha ido creciendo de forma notable. Mujeres, hombres, niños, jóvenes y adultos se han inclinado a este movimiento.

Uno de estos, un niño de apenas 11 años, fotógrafo de aves y ahora seguidor de esta columna, con gran emoción nos comenta sobre un avistamiento que recién acababa de tener.

Resulta que, en la finca de su familia, tienen un jardín con plantas, árboles y un comedero para atraer aves. Nos comenta Santiago, quien así se llama este joven: “Me encontraba en una mañana observando los alrededores del lugar, cuando de pronto algo asustó a las aves que merodeaban. Extrañado de tal reacción traté de prestar más atención para buscar el motivo del alboroto de las aves”.

“Con gran emoción sobre unas ramas bajas de unos árboles, pude observar algo como un gavilán, pero que no tenía las características conocidas de los que comúnmente se observan por ahí”.

Un Gavilán Piquiganchudo (Chondrohierax uncinatus). Como su nombre lo dice, este se reconoce por su pico de forma de gancho. Lo curioso de esta ave, es que su principal alimento son caracoles, los que atrapa de los pantanos y tierras inundadas. No se le conoce que atrape aves, aunque sí lagartijas.

La emoción que comparte Santi, también nos invade, ya que esta especie es la primera vez que se observa por estos contornos. Habita en bosques densos y crecimiento secundario, donde haya cuerpos de agua, de donde saca su alimento.

Nos alegra que personas jóvenes, con una mentalidad fresca y que desarrollan habilidades para la observación de aves, nos compartan estos avistamientos y que además promuevan la conservación de las especies y su hábitat.

 

Este Gavilán Piquiganchudo se alimenta de caracoles. (Foto Santiago M para EL JORNAL).

Adilio Antonio Zeledón Meza/ Bachiller en Gestión de Turismo Sostenible /Licencia ICT 2423

Albino Vargas en juicio político en la democrática Costa Rica

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Albino Vargas en juicio político en la democrática Costa Rica
Lic. Rafael Ugalde, periodista y abogado, UCR

(DOMINGO 12 DE DICEIMBRE, 2021-EL JORNAL). No mandó a quemar gente viva, ni a torturar a sus presas, y después, con los ojos vendados por un pañuelo rojinegro, dispararles en la nuca, como ocurrió  en abril 2018 con los llamados “tranques” de los apóstoles de la democracia en Nicaragua.

Tampoco “determinó” a  nadie para que tomaran zonas estratégicas, volaran refinadoras de combustibles y degollaran motociclistas; todo encaminado a tirar abajo a un gobierno constitucionalmente electo en Venezuela – gústenos o no – desconocido  por  unos pocos ejecutivos acostumbrados a genuflexiones.

Durante tres meses de “tranques” en Nicaragua hubo 300 muertos, la mayoría simpatizantes de la “dictadura”, según la matriz prediseñada. En Venezuela, en cuatro meses de 2017 y 6.729  “guarimbas” convocadas por los “demócratas” luchadores contra la  “cruel dictadura” de Maduro, hay documentados 163 asesinatos, la mayoría son trabajadores y estudiantes “chavistas”.

Nunca como hoy la teoría de la lucha de clases – entendida como la existencia de conflictos entre quienes imponen sus intereses y quienes obedecen, a través del control ideológico proveniente de quienes se garantizan que el Estado responda y defienda su histórico statuo quo- es tan evidente como en el juicio incoado contra Albino Vargas Barrantes.

Trascendió por los noticieros televisivos que entre los reclamos hechos al dirigente de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) está su protagonismo en las protestas populares de 2018.

Independientemente que al líder sindical se le pruebe que  “determinó” (influyó  sin duda alguna en la conciencia o voluntad de otros para cometer un delito), queda en la palestra la judicialización del conflicto social, al mejor estilo de los regímenes fascistas.

El artículo  280 del Código Penal reprime con  pena de seis meses a cuatro años de prisión, “el que instigare a otro a cometer un delito determinado que afecte la tranquilidad pública, sin que sea  necesario que el hecho se produzca. 

Se obvia, de forma muy inteligente los llamados  elementos de “tiempo” y “modo”, con la exclusiva intención de “neutralizar” a cualquiera que reaccione contra la “tranquilidad pública”, no importa sí el gobierno de turno quebró esa tranquilidad con acciones autoritaritas o manipulando el “diálogo” con los sectores sociales.

Así, por ejemplo, en Costa Rica conocemos casos de corrupción e impunidad que en otros sitios causarían la indignación. Hubo dos sonados casos de corrupción durante la gestión de la  Unidad Social Cristiana, en las  administraciones de Rafael Angel Calderón F y Miguel Angel Rodríguez – recuerden los casos llamados Caja Fischel e ICE yAlcatel-; en las administraciones del Partido Liberación Nacional siguió el asunto de  ICE- Alcatel, alcanzando  a José María Figueres, aunque nunca se le enjuició ni se le demandó por nada de manera formal

Figueres, además, cerró  el Banco Anglo y los  ferrocarriles, en situaciones que luego fueron cuestionadas. En el gobierno de Óscar Arias tuvimos el millonario escándalo llamado Soresco-RECOPE y la declaratoria de interés público de las minas en “Crucitas”; mientras que en el de Laura Chinchilla tuvimos el denominado caso  la Trocha,  el Hidrotárcoles, con  generación eléctrica, así como el cierre de la empresa Yamber.

 El PAC no tenía por qué quedarse atrás: El llamado “Cementazo” y el “hueco fiscal”, en el gobierno de Luis Guillermo Solís; “Cochinilla”, “Aztecazo”, “Diamante” y Aldesa sacudieron, por su parte, a la gestión de Carlos Alvarado.

Si alguien indignado llamara a desconocer el gobierno de turno con  “tranques” o “guarimbas” por la descomunal corrupción organizada desde las altas esferas,  el artículo 280 es legalmente aplicable a quienes desconozcan nuestro derecho al berreo. Por eso, “aquí vivimos en democracia”, lo digo, parafraseando, repestuosamente, al  mandatario Alvarado.

Así que, Albino, aunque no vayas a la cárcel, ya fuiste  el del juicio político  número uno.

Periodista, abogado y notario por la U.C.R

Maje

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Maje
Víctor Marín

(DOMINGO 28 DE NOVIEMBRE, 2021-EL JORNAL). Dicen que cuando una palabra se utiliza mucho en el habla popular y es entendida, aunque no esté en el diccionario de la Real Academia Española, es aceptada. 

  Eso nos ha pasado a los ticos con la palabra “maje” cuyo diminutivo es “mae”, la cual es más popular quizá que el mismo “pura vida”.   Hoy le vamos a contar una de las versiones de cómo nació esta palabra. 

Dicen que a principios del siglo pasado, cuando proliferaban los zapateros en nuestro país, muchos querían seguir este oficio. Entonces cuando un muchacho llegaba a una zapatería para aprender, le ponían una plancha de hierro en la pierna, casi encima de la rodilla para que majara suela o sea martillar suela y endurecer su muslo. 

Así las cosas, los más viejos se divertían con los aprendices, ya que los ponían a martillar un tacón de hule, entonces pasaban el día “maje que maje” y no se estiraba.   Entonces al finalizar el día se burlaban del joven aprendiz y le decían “te agarraron de maje y maje”

Así nació el asunto, luego comentaban que a ese fulano lo agarraron de maje y maje, lo que quería decir lo cogieron de tonto. Por eso en ciertas ocasiones particulares le dicen a uno “no sea maje”.  Ya después se fue haciendo tan popular que la gente no lo utilizaba solo como tonto, sino que para llamar a sus amigos, compañeros o acompañantes, y ya con el disminutivo “mae”, “mae vamos”, “mae venga ca’”, “qué mae, todo bien”.

 

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