miércoles, febrero 8, 2023
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LAS CARTAS DE CARMEN: El sueño de Evelio

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LAS CARTAS DE CARMEN: El sueño de Evelio

Querida Amiga

(JUEVES 05 DE ENERO 2023-EL JORNAL). Con los pies en la arena, y los ojos cerrados, escuchando el canto de las olas del mar que van y vienen, revivo el momento en que por primera vez vi su rostro, escuché su voz y entonces conocí el amor espontáneo e inquebrantable, generoso, incondicional  y el sentimiento más puro que personifica mi mayor tesoro en cada instante de mi vida.

Lo imagino caminando por praderas y jardines, seguido por aves revoloteando sobre las flores, lo recuerdo con nostalgia cuando a lo largo de los calurosos días de verano preparaba la tierra para la siembra de hortalizas, en las que le acompañaba alegremente colocando las semillas en cada uno de los hoyos. Desde entonces aprendí a disfrutar de las riquezas de la naturaleza y con su compañía siempre me sentí segura.

Evelio, hombre de mediana estatura, piel trigueña, ojos claros, cabello rizado color castaño, alegre, con gran sensibilidad, agricultor desde los 10 años, no por vocación o deseo propio; sino porque la muerte repentina de su padre lo obligó a cambiar los juegos con palos, cuerdas, mecates, canicas, caballito de palo y demás travesuras y aventuras infantiles, por un machete y una pala para asumir el cuidado de su madre y de sus tres hermanos menores.

Evelio, cosechando y vendiendo sus productos, obtenía lo preciso para satisfacer las necesidades del hogar y disfrutar de los turnos y ferias de los pueblos cercanos en compañía de la novia del momento, hasta que conoció a su único, verdadero y gran amor.

La vio por primera vez una tarde de diciembre en una posada navideña, tan solo era una niña vestida de pastorcita entonando villancicos y tocando una pandereta frente a los portales de las casas del pueblo, ella con su caminar, su voz y mirada tierna cautivó su corazón convirtiendo esos momentos en su sueño más deseado y desde entonces todo cambió, su imagen siempre presente en su mente fue su inspiración y   esperanza del futuro a su lado

La esperaré -dijo –

Pensando en ella construyo una casa; el frente daba a la calle invitando al saludo a cualquier vecino del pueblo que pasara, Era una casa grande llena de amor sueños y esperanzas, rodeada de rosas de diferentes colores.

Le declaró su amor cuando ella tenía 14 años, ella lo sabía, desde aquel día , siempre lo esperaba, tres meses después la convirtió en su esposa. 

Evelio constantemente repetía: –

Su voz era de ángel, su mirada inocente, brillaba como la estrella del Niño Dios. Era como una muñeca de porcelana, desde que la vi me enamoré y prometí que ella, mi Anita, sería mi esposa, se la pedí a Dios y él me la concedió.

Anita lo amaba tanto como él a ella, siempre cuidándose el uno al otro. Ella  dedicada al hogar y resignada a tener los hijos que Dios le mandara, en ese tiempo aún no se conocían los métodos de planificación familiar, era una familia feliz, rezando el rosario todas las noches y alimentándose con lo que Dios repara como solía decir Evelio.

Una noche, después de un largo silencio, Evelio tomó la mano de su esposa y la llevó al corredor a ocupar su banca favorita, la abrazó y mirando las estrellas susurró: Bendito sea mi Dios, tengo nueve hijos y una linda esposa que amaré por siempre.

 

LAS CARTAS DE CARMEN: La arboleda, rincón de amor clandestino

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LAS CARTAS DE CARMEN: La arboleda, rincón de amor clandestino

Querida Beatriz:

(MIÉRCOLES 28 DE DICIEMBRE 2022-EL JORNAL). Querida amiga, permítame invitarte a una de las tertulias más interesantes que refieren la historia de Esteban y Gloria. Te adelanto que he preparado el espacio tal y como me gusta, porque la ocasión lo amerita; así es que en mi refugio que bien conoces, tengo vino tinto, con sus respectivos aperitivos, además de las velas y el difusor con aceite de pino.

Voy a hablar de Esteban, a quien tanto amó y quizás todavía extrañe mi buena e infiel amiga Gloria, y por su puesto de Gloria, quien fue experta en excusas y patrañas para dar vida a esta relación.

Gloria estaba cumpliendo 25 años y como regalo su hermano y esposa la invitaron a pasar una semana de vacaciones en la playa. Ella lo pensó mucho porque su bebé tan solo tenía seis meses y nunca la había llevado a clima caliente, y su ausente compañero la visitaba sin previo aviso, a recordarle que ella le pertenecía y a imponer órdenes y pedir explicaciones de cuanto asunto se le ocurría. Ella le temía por sus reacciones violentas, pero aun así tomó la decisión oportuna.

Fue un 06 de junio de 1981, Gloria se encontraba esperando en la puerta del departamento con su niña en brazos, un bolso de mano y una maleta. Esteban detuvo el carro, se bajó y le ayudó con la carga y a tomar el lugar asignado; la miraba detenidamente por el retrovisor, previa presentaciones de su hermano.

Ella no habría imaginado que ese hombre se convertiría en su mejor amante durante cuarenta años.  Tampoco hubiera creído que ese caballero tan serio con pinta de profesor universitario se transformara horas después en un galante divertido, atrevido, tierno, y un poco irrespetuoso ante el deseo de conquista.  

Sí, amiga, la deseaba tanto que, con solo sus miradas, ella se olvidaba por completo de los malos ratos y volvía a sentirse como una adolescente bella y sensual.

El trayecto tardó ocho horas con pequeños descansos para tomar un café o mirar los colibríes y los quetzales, y en cada uno de ellos Esteban aprovechaba la oportunidad para acercarse disimuladamente y rosar con sus manos su espalda o con sus pies debajo de la mesa tocar los suyos y acariciar sus piernas hasta donde el espacio lo permitiera

Llegando al hotel, cada quien ocupó la habitación asignada, su hermano y su cuñada, pareja joven que se ocupaban de disfrutar y vivir a plenitud su vida de enamorados, Esteban, el mejor amigo de su hermano, los acompañó con la idea de hacer un poco de salud mental y liberar el estrés laboral, y Gloria, la invitada especial, tendría la oportunidad de olvidarse de su vida cotidiana y compartir en paz y armonía con su bebé; no obstante, algunos acontecimientos cambiaron de rumbo; claro que en secreto y evitando que su hermano no se enterara de lo que estaba sucediendo en su habitación.

Así pasaron los días entre caminatas a la playa, baños de sol ,cuidados de la bebé y tertulias familiares, lo que permitió que mi amiga se enterara de los compromisos de Esteban con su esposa y sus tres hijos, situación que fue negociada como pareja para mantener en secreto las reuniones clandestinas, porque ninguno de los dos pretendían renunciar con sus respectivas parejas.

Y así fue, mi querida amiga, como Esteban y Gloria elaboraron un plan para encontrarse una vez al mes, en un punto especifico y trasladarse a un escondite, que hicieron suyo, y que le dieron por nombreLa Arboleda; lugar tranquilo y hermoso, donde solo se escuchaba la canción del viento y el dulce cantar de las aves, sin posibilidad de ser sorprendidos.

CLANDESTINOS

Esteban continuaba desempeñándose como profesor. Gloria se sentía fascinada de que él se desarrollara en ese ambiente, conociendo nuevas alumnas que lo buscaban para clases particulares sin interferir en su tiempo para seguir amándola como siempre, sin pretextos ni ataduras, con ternura, respeto y deseo.

Sí, mi amiga, le mostraba tanto amor,  que a su lado ella borraba los malos ratos que pasaba con el padre de su hija. Él la idolatraba y como experto adulador la convertía en la mujer bonita, admirada y joven capaz de recibir y dar amor. Se amaban y divertían repitiendo siempre las mismas rutinas a la luz de la luna, mirando las estrellas o riendo mientras disfrutaban bajo la lluvia. Sus conversaciones consistían en hablar de temas de cultura, teatro, conciertos, películas y lecturas de libros que cada uno hacía por separado, previa programación para tema de discusión en el futuro encuentro.

Evitaban hablar de la familia, con la que se sentían comprometidos a compartir en algunas ocasiones en fiestas y otras actividades, pero como buenos amantes; también eran excelentes simulando con gran facilidad lo que existía entre ellos.

Esteban había adaptado su camioneta de tal forma que fuera capaz de llevarlos a la Arboleda en verano o invierno, incluyendo una pequeña cama que se utilizaba solamente cuando la lluvia impedía salir.

Su Arboleda ocupaba un sitio en el alto de ese cerro, misterioso y protegido por las sombras de las muchas especies de árboles y vegetación. De camino, cuando se sentían seguros de estar completamente solos se detenían a admirar la frondosidad de la montaña, reflexionando acerca de ese lugar secreto listo para el amor y reuniones clandestinas que les brindaba bienestar y felicidad, y en esos momentos con nostalgia pensaban en el pasar del tiempo y entonces se preguntaban ¿Por qué no quedarnos aquí por siempre?  Esteban repetía:No importa, hoy es el día, esto es nuestro, mañana veremos; Dios dirá .

¡AHHHH ! , mi querida amiga, los años fueron pasando y de lo bueno solo quedan recuerdos: un día Esteban le confesó a Gloria que siempre había esperado el momento para  instalarse en un lugar alejado y su deseo era que ella lo acompañara, sin importar lo que viniera y este fue el último día que estuvieron juntos. Ella, con 65 años, fue incapaz de revelar su secreto de amor y él acercándose a los 75 se sentía sin fuerzas para continuar con esa relación escondida.  –Estoy dispuesto a desafiar el mundo a cambio de seguir juntos, dijo.

Hoy, rodeada de edificios, desde su balcón una mujer continúa su lectura, ve películas, nadie la escucha…. suspira y repite: “Se fue quien fue mi gran amor, se encuentra en su choza de campo, escuchando el cantar de las aves y el ruido del agua del río al chocar contra las piedras.  Sus ojos miran al cielo, sus pasos son lentos, aún me espera … ¿Acaso este es el momento de volver? 

Te quiere, Carmen.

Las cartas de Carmen: El conquistador que se queda solo

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Las cartas de Carmen: El conquistador que se queda solo

Carta a Esteban

(MIÉRCOLES 21 DE DICIEMBRE 2022-EL JORNAL). Han pasado dos años desde la última vez que nos encontramos por casualidad. Hoy veo a un hombre de mal vestir, consumado por el paso del tiempo, ensimismado, sentado en esa banca del parque solo, con mirada de triste.  ¡ Qué pena me da !

Llegan a mi mente los recuerdos de aquel muchacho de camisa de mangas recogidas sobre los antebrazos, pantalón azul y botines de cuero de color café, conversando animado y sonriendo frente a una copa de ginebra, mientras tomaba su guitarra y cantaba sus canciones románticas, dirigidas a mujeres deseosas de ser amadas. Entonces, no estabas solo, ellas le acompañaban en noches de luna llena, y en las frías madrugadas le brindaban su calor y soñaban con permanecer siempre al lado de ese hombre guapo que representaba el sueño de sus vidas.

Me pregunto si usted es consciente de que todas y cada una sufrió en algún momento por su infidelidad, indiferencia y traición. Algunas se quedaron con el fruto de un amor no correspondido, viendo en su mirada la irresponsabilidad y miseria de un progenitor que ni siquiera proveyó el título merecido.  ….  ¡Muchas lágrimas derramadas!    ¡Eternas noches de desvelo!    Mientras el gran conquistador presumía de ser el dueño y señor.

MI RECORDADO AMIGO

Usted sabe que me gusta decir la verdad y hablar por las que callan y conoce que soy fiel creyente de que lo que se hace se devuelve. Cada quien paga por sus acciones, todo en la vida tiene un precio. Ellas,  a pesar de su abandono, agresiones y humillaciones, con valentía dejaron atrás su pasado, el cual lo incluye y hoy son mujeres victoriosas, orgullosas madres y compañeras de seres humanos que supieron valorarlas: la vida les dio oportunidad de obtener una buena cosecha, en vez de lamentarse y eso vale la pena. ¿Y usted, qué obtuvo de sus conquistas? 

¿Sera posible que un fantasma logre redimir su pasado y tropiece con un alma que le acompañe a mirar la luz de una estrella en la interminable oscuridad?

Saludos,

De Carmen.

Las cartas de Carmen: La danza de Amelia

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Las cartas de Carmen: La danza de Amelia

Tercera entrega, de la ya exitosa serie, Las Cartas de Carmen

Entrega uno: A una gran Amiga   Entrega dos: Un amor imposible

(JUEVES 15 DE DICIEMBRE 2022-EL JORNAL). Usted me pide que le hable de Amelia, ¿será porque llegan a su memoria momentos que compartió con ella en alguna etapa de su vida ?  

Pues bien, aquí vamos con algo de ella digno de recordar, porque nunca falta alguien que nos trata de minimizar o cortar nuestras alas, pero también existen mujeres fuertes y valientes que a pesar de los obstáculos luchan por vivir sus momentos, esos espacios que añoran y le pertenecen porque son solo suyos.

Amelia era una mujer bonita. coqueta y elegante, alta. delgada, piel morena, de grandes ojos negros y cabello rizado color castaños, nació en el año 1938, sus padres la trajeron muy niña de España, se casó a los 15 años con un empresario cafetalero y fue madre de 10 hijos.

Vivían en el campo en una casa de madera resguardada por un gran corredor en todo su alrededor, el cual se convertía en las tardes lluviosa en espacio para juego de sus niños y lugar de conversación con su esposo, mientras disfrutaban una taza de café.

Su esposo la amaba y la consentía, trataba de complacerla en todo y era feliz a su lado, pero se sentía presa de los pensamientos y actitudes de su marido. Amelia sentía que el tiempo pasaba demasiado rápido y ella quería vivir experiencias diferentes. Le faltaba alegría y pasión a su vida cotidiana. De repente, corría los muebles de la sala, se soltaba el cabello, empezaba a tararear sus tonadas y con sus pies descalzos danzaba sin parar.  Su esposo le decía: Mely: – No hagas eso – Usted es una mujer casada y decente, eso se queda para las mujeres de la calle que quieren provocar a los hombres.

Ella solo lo miraba, le sonreía y seguía danzando.

Una mañana soleada, después de que su esposo se fue a cumplir con sus quehaceres y sus hijos se fueron a la escuela, Amelia tomó un sendero que conducía a una montaña y se conectó con un leve sonido musical que la llevo hasta la cima donde esperaba un muchacho acariciando las cuerdas de su guitarra. Se llamaba Juan, quien vivía en una Choza construida por sus propias manos, en ella guardaba sus instrumentos musicales y fuera de ella, la sombra de un árbol, se convertía en el lugar de su inspiración y comunicación con su espíritu interior y la naturaleza.  

Él la miro  y siguió su tonada y cantando. Entonces, Amelia danzó, girando alegremente sobre el césped, abriendo sus brazos y mirando al cielo, elegante y esbelta, como simulando el vuelo de un cisne blanco.

Amelia, a partir de aquel día, el viaje a la montaña formó parte de su vida. Ahí la esperaba el muchacho de la guitarra, el viento, la música y el canto que la invitaba a danzar tan alto que logró tocar el cielo, hasta que el tiempo se detuvo, mientras Juan continuó con su tonada.

Entrega uno: A una gran Amiga   Entrega dos: Un amor imposible

Venden una edición del Quijote de 1608 en medio millón de euros

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Venden una edición del Quijote de 1608 en medio millón de euros
Edición antigua del Quijote. Foto con fines ilustrativos

(JUEVES 15 DE DICIEMBRE 2022-EL JORNAL). Una edición de exembajador boliviano en París fue vendido por medio millón de oros.

Se trata de una edición de la primera parte impresa en 1608, es decir, tres años después de que el libro de Miguel de Cervantes fuera publicado en España.

La novela de novelas, como se le conoce a el Quijote, le dio fama perpetua y universal a Cervantes, quien, paradójicamente, siempre vivió en la pobreza, y su libro no le sacó de las penurias económicas, a pesar de que desde el principio se convirtió en un bestseller.

El primer tomo de 1608, correspondiente a la tercera edición de la primera parte, y una edición original de la segunda parte, de 1615, se vendieron en 504.000 euros.

Don Quijote, ese extraño libro que cuenta la historia de un personaje que quiere ir por el mundo para desfacer entuertos, es la novela más importante la lengua española.

 

 

Todavía es tiempo de Cascanueces

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Todavía es tiempo de Cascanueces
03/12/2021/ La obra de Ballet CASCANECES inicia la temporada 2021 en el teatro melico Salazar / Foto: John Durán

El sábado 10 y domingo 11 de diciembre habrá doble función del Cascanueces en el Teatro Melico Salazar y puede adquirir su entrada en la boletería o en www.eticket.cr

(JUEVES 08 DE DICIEMBRE 2022-EL JORNAL). Todavía puede disfrutar de las últimas funciones del Cascanueces 2023, año en que de nuevo ha atrapado a cientos de espectadores con su magia y con una versión cuidada hasta el último detalle por sus organizadores, que en esta oportunidad celebran la edición número 14.

Como ya es tradicional cientos de bailarines intervienen en lo que se ha constituido ya en una tradición costarricense, con lo cual el país se une a grandes ciudades en el mundo desde Nueva York hasta Ciudad de México..

Quedan las funciones de hoy jueves, las de este viernes, el sábado y el cierre será el domingo 11 en el Teatro Melico Salazar, donde se presenta desde el 2 de diciembre.

En esta oportunidad, el Cascanueces incorpora nuevas escenas y es dirigido, como ya es habitual, por Patricia Carreras y Wes Chapman.

Con la actual, en las 14 las temporadas del Cascanueces se han protagonizado más de 160 funciones con una media superior a los 145.000 espectadores.

El Cascanueces, de esta manera, se ha convertido en la más grande producción escénica del país, y se ha transformado en una atracción para toda la familia.

Uno de los mayores logros, de acuerdo con los organizadores, es que le ha permitido a muchos costarricenses acercarse al arte y al teatro, en una experiencia que ha impactado a miles de vidas.

Los interesados en asistir, aún pueden adquirir sus entradas directamente en las boleterías del Melico Salazar, en un horario entre las 11 a.m. y las 6 p.m. También pueden obtener las entradas por medio del sitio www.eticket.cr

Entre las opciones hay paquetes familiares que le permiten a un núcleo asistir, disfrutar y también ahorrar dinero si compra por medio de esta alternativa.

Además de una amplia participación de bailarines nacionales, en esta ocasión la puesta en escena será enriquecida con integrantes del Ballet Nacional de Cuba, de Praga y de la Compañía de Ballet de Nicaragua.

Los horarios para los cuatro últimos días del Cascanueces son: jueves 8 y viernes 9 de diciembre a las 8 p.m. Sábado 10 de diciembre habrá función a las 3 y a las 8 p.m.; el domingo 11 de diciembre habrá presentaciones a las 11 a.m. y a las 5 p.m.

El Premio Nobel de Gabo 40 años después

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El Premio Nobel de Gabo 40 años después

— Habría sido mejor no escribir esos artículos, entre otras cosas porque no eran muy bien informados —le dijo Artur Lundkvist a Eligio García Márquez en Estocolmo—. Tanto yo como otros académicos tuvimos un poco de miedo cuando aparecieron, porque esto podría entonces disminuir sus posibilidades para ganárselo.

Lundkvist era uno de los dieciocho expertos que conformaban la Academia Sueca y el único que leía a los autores hispanoamericanos en español. Durante años se jactó de impulsar la candidatura de otros premios nobeles como Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Vicente Alexandre y Octavio Paz. García Márquez era otro de sus protegidos. Cien años de soledad había deslumbrado a sus colegas y El otoño del patriarca había hecho lo mismo con él. Postular al escritor colombiano habría sido pan comido de no ser por sus más recientes opiniones.

(Te podría interesar: Gabriel García Márquez. Un Nobel que resuena 40 años después). 

Las columnas de la discordia eran, en realidad, una sola: “El fantasma del Premio Nobel”. Su autor la dividió en dos partes que publicó en varios periódicos del mundo el 8 y 9 de octubre de 1980. En ellas soltó un puñado de indiscreciones. Afirmó, por ejemplo, que el premio era un “laurel senil” presidido por una comitiva machista que en ochenta años sólo había galardonado a seis mujeres. Dijo que el dinero que se embolsillaban los ganadores provenía de inversiones en las minas de oro de África del Sur y que, por lo tanto, el premio “vivía de la sangre de los esclavos negros”. Por si fuera poco, también dudó del buen juicio de los miembros de la Academia Sueca con el argumento de que habían ignorado a los mejores escritores de los últimos siglos: León Tolstói, Henry James, Thomas Hardy, James Joyce, Marcel Proust, Franz Kafka, G. K. Chesterton, Joseph Conrad y Virginia Woolf.

Lo que Lundkvist ignoraba de esta diatriba era que García Márquez había planteado en ella algo que llevaba décadas repitiendo en entrevistas y textos menos conocidos. Si El Heraldo o El Espectador hubiesen tenido una sucursal en Estocolmo, el autor de Crónica de una muerte anunciada tal vez habría acompañado a Borges en las filas de los ninguneados ilustres.

Sin haberlo obtenido siquiera, el Premio Nobel parecía una piedra muy irritante en los zapatos de García Márquez. El 17 de enero de 1971, un periodista de El Espectador le preguntó si sería capaz de aceptarlo. “Me gustaría que me lo concedieran cuando ya mi trabajo me haya producido suficiente dinero como para rechazarlo sin remordimientos económicos”, respondió. Luego remató con gran acidez: “El Nobel se ha convertido en una monumental lagartería internacional”.

A veces la acidez se tornaba en chiste. Un día de 1971, después de recorrer un parque natural en Colombia, decidió dejar un comentario elogioso en el libro de visitantes. Entre los comentarios que ya habían sido escritos encontró uno de Misael Pastrana Borrero, entonces presidente de la república. “Este es uno de los lugares más bellos del mundo”, decía. García Márquez lo leyó y, acto seguido, escribió debajo: “Por primera vez en mi vida estoy de acuerdo con un presidente”. A la mañana siguiente, El Tiempo sacó una noticia en la que tergiversaba el sentido doméstico de la frase para darle un estatus de declaración política. Esa jugarreta enojó a García Márquez. El novelista se desquitó el 15 de abril de ese año, cuando un periodista de Excelsior le preguntó qué opinaba sobre el Nobel.

— Que Miguel Ángel Asturias es tan malo que lo merecía y que a mí me gustaría ganarlo solo para que El Tiempo tuviera que publicar la noticia —dijo.

El nobel guatemalteco era uno de sus blancos predilectos a la hora de criticar a la Academia Sueca. Si la originalidad literaria es cuestión de estómago, como sostenía Paul Valéry, las críticas de Gabo al autor de El señor Presidente eran cuestión de acidez estomacal.

“Antes que Asturias, el premio se lo merecían Neruda y Borges, por este orden. La postura política de Borges es más honrada que la de Asturias, quien se ha vendido para conseguirlo”, dijo durante una entrevista concedida a la revista Índice en noviembre de 1968. A Rita Guibert, para el libro 7 Voces, le comentó: “A la América Latina le basta con un Miguel Ángel Asturias. Su conducta personal es un mal ejemplo. Es Premio Nobel, Premio Lenin, y se va a París de embajador de un gobierno reaccionario como es el de Guatemala. Un gobierno que está peleando contra guerrillas que representan todo lo que él dijo representar durante toda su vida. Creo que ese paso de reconciliación con el gobierno fue para conseguir el Premio Nobel. Al aceptar la embajada de un gobierno reaccionario, el imperialismo ya no lo ataca porque es juicioso, y la Unión Soviética tampoco porque es Premio Lenin”.

Siendo muy joven, en abril de 1950, García Márquez publicó en El Heraldo una “Jirafa” —así llamaba a sus columnas entonces— en la que protestaba ante la escala de valores de la Academia Sueca para entregar el Nobel. Se quejaba de que se lo dieran a Herman Hesse y no a Aldous Huxley, y de que Rómulo Gallegos tuviera más opciones que Alfonso Reyes. “Si la institución del Premio Nobel fuera más antigua, posiblemente nos sorprenderíamos ahora de que no le hubiera sido otorgado a Rabelais o a Racine”, escribió. Tituló aquel texto con el mismo ánimo con que podría señalarse una cantaleta: “Otra vez el Premio Nobel”.

Poco después, cuando se confirmó el premio para William Faulkner, calificó la decisión como “excepcional”. Su agria postura, por supuesto, no cesó. “A los intransigentes admiradores de Faulkner nos resulta por lo menos incómodo ver al maestro sentado en la misma mesa con la señora Buck, con Herman Hesse, con Thomas Mann”, dijo en una “Jirafa” publicada el 13 de noviembre de 1950. “¿Será posible que no exista un recurso para aliviar la desapacible sensación de inconformidad que produce el hecho de ver a uno de los autores más significativos de todos los tiempos asándose en el mismo horno en que se han puesto a dorar tantos panecillos de sobremesa?”.

Cuando lo ganó Hemingway, su otro maestro, lanzó un dardo similar. Esta vez en una pequeña nota que El Espectador sacó el 29 de octubre de 1954. “Tal vez el hecho menos emocionante en la vida de Ernest Hemingway haya sido ganarse el Premio Nobel. En parte porque después de haberle sido otorgado a José Echegaray y a Pearl S. Buck, el apreciado galardón internacional le queda un poco estrecho al favorecido de ayer, como le quedó a su compatriota William Faulkner”.

Esta actitud no cambió en muchos años.

— ¿Y el Nobel? ¿Realmente no le preocupa? —le preguntó un periodista de la revista Triunfo el 29 de septiembre de 1973.

— Ni me preocupa esa vaina —sentenció—. Con el criterio de los suecos, por supuesto que ni Dante ni Cervantes hubieran tenido el premio.

 

La llamada de la aventura

Joseph Campbell, en El héroe de las mil caras, cuenta que el viaje de un héroe necesita siempre de una llamada a la aventura. A García Márquez lo llamaron un jueves 21 de octubre de 1982. Un sueco distinguido le informó por teléfono que había ganado el Premio Nobel de Literatura.

No tuvo tiempo para meditar el anuncio. En la mañana, su casa en Ciudad de México estaba repleta de periodistas y en Colombia la noticia se había tomado como una copa mundial de fútbol. Dos meses más tarde, durante la lectura de su discurso en Estocolmo, tuvo que mandar a callar a los locutores colombianos que estaban cerca porque narraban el acontecimiento como si estuvieran transmitiendo un partido de la selección.

El premio había despertado un entusiasmo más fuerte que el del arco y la pelota. El 21 de octubre, en el estadio El Campín de Bogotá, mientras Deportes Tolima y Olimpia disputaban la semifinal de la Copa Libertadores de América, el tablero electrónico dejó de mostrar el marcador para comunicar la noticia. Seis días después, Belisario Betancur, presidente de la república, rechazó la sede de la Copa Mundial de Fútbol prevista para 1986. “Aquí tenemos muchas otras cosas que hacer y no hay ni siquiera tiempo para atender las extravagancias de la FIFA y sus socios. García Márquez nos compensa totalmente lo que perdamos de vitrina con el mundial de fútbol”, dijo.

Pero no era sólo el fútbol. También los otros asuntos de la vida parecieron ceder a la seducción de aquel triunfo. El Ministerio de Educación Nacional dispuso que en todas las escuelas de Colombia se leyera un fragmento de Cien años de soledad. La emisora HJCK comenzó a emitir, todas las noches a las nueve, un programa en el que se reproducían crónicas y entrevistas que él había hecho en la década de los cincuenta. La Administración Postal Nacional imprimió tres millones doscientas cincuenta mil estampillas con un retrato suyo. En Aracataca, su tierra natal, la gobernadora del Magdalena le prometió celebrar el premio con una cabalgata de quinientos caballos y una lluvia de quinientas mil mariposas amarillas de papel que serían arrojadas por los aires desde una avioneta. “Haremos palidecer de envidia a las parrandas de Aureliano Segundo”, se leía en el telegrama que le enviaron desde Colombia. El día de la ceremonia, le aseguraron, las autoridades iban a ofrecer en su pueblo un almuerzo colectivo en el que sacrificarían treintaitrés carneros y cuatrocientas gallinas, pescarían tres mil lisas y las acompañarían con cuatro mil bollos de yuca pivijayeros.

Bajo esas circunstancias, García Márquez lo pensó dos veces antes de rechazar el Nobel. En el periplo del héroe, recuerda Campbell, nunca falta “el rechazo de la llamada”. Es decir, Aquiles negándose a regresar al campo de batalla, Luke Skywalker optando por la granja de sus tíos en Tatooine. En su caso particular, aunque le sobraban razones para declinar esta oferta del destino, García Márquez decidió aceptarla. La fama, que ya tenía, no fue decisiva. Tampoco la venta de sus libros (del denominado “boom latinoamericano” era el miembro más vendido).

En 1983 le contó a Radio Habana Cuba sus verdaderos motivos. “Me daba cuenta, no por mí, sino por América Latina, del significado que tenía ir a recibir el premio Nobel”, dijo. “Un escritor muy conocido en América Latina, muy conocido en el mundo, que iba a hacer presente a América Latina en aquel acto, me pareció que debía pasar por encima de todos los escrúpulos y los inconvenientes. Entonces, iba con la condición de que pudiera convertir aquello en un acto político a favor de América Latina y, sobre todo, en un acto de afirmación cultural”.

En “La soledad de América Latina”, su discurso del 8 de diciembre, se percibe esta intención. Durante casi veinte minutos describió a un continente cercado por el delirio, la desmesura y la tragedia de la soledad. Exigió, como no lo había hecho en Cien años de soledad, que las estirpes condenadas tuvieran una segunda oportunidad sobre la tierra.

De ese modo recibió el premio. Antes, en octubre, un periodista de El Mundo había querido saber lo que habría dicho el coronel Aureliano Buendía de ese espectáculo. “El coronel Buendía habría sido lo suficientemente inteligente como para no venir”, le había respondido el novelista.

Él no podía darse ese lujo. Entendía que era un hombre público, no un militar de tinta que libraba guerras sobre el papel.

— Dime, Gabito, no te va a cambiar el Nobel, ¿no?… —le dijo por teléfono Luisa Santiaga Márquez, su madre, el día del anuncio.

— Tú tranquila, Santiaga. No soy nadie más ni seré nadie más que uno de los dieciséis hijos del telegrafista de Aracataca.

Pero el Nobel sí lo cambió. Nos cambió. Cuatro décadas más tarde, los latinoamericanos seguimos agradeciendo que García Márquez se haya embarcado en un avión a Suecia.

*Tomado de Centro Gabo.org

LAS CARTAS DE CARMEN: Un amor imposible

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LAS CARTAS DE CARMEN: Un amor imposible

LEA AQUÍ LA PRIMERA ENTREGA DE ESTA SERIE: LAS CARTAS DE CARMEN

A Rosita

Mi querida amiga, revisando un álbum me encontré una foto de Rosita, aquella mujer valiente que después de 40 años recuperó su amor.

Rosita, una muchacha de 15 años, de tes blanca. delgada, de mediana estatura, ojos claros, cabello castaño y lacio, estudiante del Colegio Superior de Señoritas perteneciente a una de las familias más encopetadas de San José; desde niña fue sentenciada por su madre a tener buen comportamiento, cuidando cualquier comentario que pusiera en juego su virginidad para que el afortunado que la llevaría al altar se sintiera orgulloso al ser el primer hombre en su vida.

Rosita y su grupo de compañeras confidentes compartían conversaciones eróticas y relatos de parejas que se las arreglaban para pasar ratos juntas en escondites de los jardines de la casa o en el mejor de los casos en la recámara de la muchacha, mientras sus padres se encontraban de viaje y ella se quedaba al cuidado de la empleada.

Un acontecimiento que despertó aún más sus deseos de compartir su intimidad con Javier, estudiante del Liceo de Costa Rica, de quien estaba enamorada, fue la descripción de una noche de amor de una supuesta prima de su compañera Lorena , quien logró convencer a sus padres para que le permitieran acompañar a unas amigas a pagar una promesa a la Virgen de Los Ángeles y de paso ella, como fiel devota, le pediría a la virgencita por la salud de la familia y ayuda para continuar con su pureza y de paso recoger agua bendita en la fuente milagrosa para tener en casa por aquello de los malos espíritus.

Resulta que la astuta niña coordinó la supuesta caminata con su novio anónimo, no sin antes ponerse de acuerdo con sus amigas que efectivamente iban de romería y le ayudarían siempre y cuando las hiciera partícipe de todos los acontecimientos con lujo de detalle y así fue como terminaron en casa de la tía del muchachito, que esa noche precisamente estaba a cargo del cuido porque su tía también andaba pagando promesas a la virgen.

Esta anécdota  motivó a Rosita, quien  junto a Javier programaron sus  encuentros fugaces y pasionales  aprovechando las labores cotidianas de su familia .En su casa, mientras su madre compartía chismes de barrio, juego de canasta y tomaba el té con sus amigas,  ella en su habitación disfrutaba las travesuras, detalles sensuales y juegos amorosos característicos de adolescentes, terminando pocos meses después en un embarazo que le ocasionó el traslado a la finca de su abuelo en el interior del país, justificando frente a familiares y amigos su ausencia con una supuesta salida del país por un período de un año, sin dar oportunidad a la enamorada de despedirse e  informar al futuro padre del hijo que esperaba.

En cuanto el niño nació, la familia se las agenció para inscribirlo como el hermanito menor de Rosita, la cual adquirió el compromiso de mantener el secreto y colaborar  como secretaria en la empresa de su padre, lugar donde conoció a su pretendiente, Fernando, 10 años mayor que ella, soltero, de estatura mediana, ojos negros, descendiente de familia de empresarios cafetaleros, situación relevante para la familia; por lo que apresuraron la boda, aun a sabiendas de que el fulano tenía fama de ser un don Juan dispuesto siempre a conquistar a cuanta dama se encontrara en su camino.

La boda se celebró con bombos y platillos y finalizó con una noche de bodas cargada de llanto y dolor, dando inicio a un ciclo de violencia psicológica que terminó cuando acabó el matrimonio, ya que Fernando, hombre de gran experiencia, se sintió engañado al descubrir  que su esposa no era la  virgen pura y casta que él esperaba, convirtiéndola de esta manera en la esposa abnegada sometida y dependiente de su marido, atendiendo siempre  a sus amigos en las noches de whiskies en el bar de su casa.

LA APARICIÓN DE LUIS

Entre ellos se encontraba Luis, el mejor amigo de Fernando, quien no faltaba nunca a esa reunión social e intercambiaba miradas con Rosita, que podrían calificarse como miradas cargadas de erotismo y deseos; comunicación visual que los llevó poco a poco a convertirse en los mejores amantes sin ser descubiertos, porque Luis, como mejor amigo de su esposo, conocía mejor que ella cada uno de sus movimientos. 

Fueron felices amigos, amantes y confidentes:  él  se esforzaba por hacer feliz a esa mujer que tanto admiraba amaba y  a su lado Rosita recuperó su autoestima,  alejándose cada día más de su esposo y lamentaba no tener de cerca a su hijo.

Pero para su mala suerte, ocho años después, Luis murió en un trágico accidente y ella enfrentó el dolor abandonando a su esposo para siempre.

Con sus ahorros y ayuda de sus padres, se instaló en un apartamento que le permitía acercarse cada día más a su hijo, y aunque habían transcurrido 40 años, empezó a contactar a sus compañeritas confidentes del Liceo, invitándolas a compartir tardes de café, todo con la esperanza de reencontrar a Javier, su dulce amor de adolescente, acontecimiento que sucedió tres meses después, con la sorpresa de que era un hombre libre y solitario en busca de compañía.

Tal vez, Javier al igual que ella, nunca la olvidó, pero al igual que ella, le faltó valor para recuperarla, pero como el amor no tiene edad, hoy a sus 75 años disfrutan juntos mirar el ocaso al final del horizonte, sin lamentar lo que hubiera sido de sus vidas juntos con un hijo que nunca los conoció.

LEA AQUÍ LA PRIMERA ENTREGA DE ESTA SERIE: LAS CARTAS DE CARMEN

El filósofo José Antonio Marina acusa a la psicología positiva de reaccionaria y antiética

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El filósofo José Antonio Marina acusa a la psicología positiva de reaccionaria y antiética

(DOMINGO 05 DE DICIEMBRE 2022-EL JORNAL). El filósofo español José Antonio Marina considera que el hecho de que la felicidad se haya convertido en tema central, es una muestra de los tiempos catastróficos que prevalecen.

En una entrevista con EL PAÍS, el filósofo y escritor dejó claro que la posición de la psicología positivista que fomenta el indivualismo es una actitud reaccionaria.

Sobre la felicidad expresó: “Por eso es una sociedad muy conflictiva. Que se haya puesto de moda la felicidad es catastrófico, porque se está diciendo a cada uno que piense en su felicidad psicológica y se rompe la relación de la felicidad con la justicia, con la ética y con la felicidad pública. Es una vuelta al narcisismo. Se está encerrando a la persona en su felicidad y rompiendo el lazo con la felicidad social. Las propuestas de la psicología positiva son ferozmente reaccionarias y antiéticas. Estamos en una pobreza intelectual y un absoluto colapso del pensamiento crítico. La filosofía está absolutamente en crisis, pensando en aforismos y cositas y extendiendo desde las universidades americanas que no podemos inquietar a los alumnos. Y el pensamiento crítico inquieta”.

Para Marina, es trascendental recuperar el concepto de verdad como un elemento universal.

“Tenemos que rearmarnos intelectualmente, tenemos un barullo conceptual tremendo. Hay un descrédito de la verdad desde la propia filosofía, porque la verdad no se puede alcanzar; desde los religiosos, porque la verdad es revelada; desde los políticos, porque han aparecido las fake news; desde las universidades, porque aparece la verdad relacionada con la identidad y no es universal. Eso puede acabar demoliendo grandes conquistas como la democracia o la ética que se basa en verdades universales. La crisis del pensamiento crítico es tan brutal que tenemos que hacer una campaña de reivindicación de la verdad como algo que se puede conseguir. La verdad es difícil y la gente dice para qué me voy a esforzar si cada uno tiene la suya. Eso al final solo servirá para que valga la ley del más fuerte”.

LAS CARTAS DE CARMEN: A una gran amiga

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LAS CARTAS DE CARMEN: A una gran amiga

Entrega  número uno de una amplia y valiosa serie sobre el amor, la amistad, los sueños y la vida

(MARTES 29 DE NOVIEMBRE 2022-EL JORNAL).

Querida Amiga

Aquí, como siempre, enamorada del amor y aunque se puede vivir plenamente disfrutando y crecer en soledad, prefiero contar siempre  con un buen compañero a mi lado, y hoy quiero compartir con usted algunos asuntos de lo que llamamos amor.

Ayer, mirándome al espejo, me preguntaba qué sería de mi vida sino estuviera al lado de este hombre,  mi amigo, mi esposo, mi compañero incondicional, esta persona que aparece en mi vida y que con su actitud me hace creer nuevamente que existen  buenas razones para compartir en pareja y comprender que todos ellos son diferentes: no todos son como aquellos que nos causaron tanto daño. 

Me pregunto si soy feliz y, sí, realmente lo soy, por primera vez, soy quien soy, soy yo misma, actúo sin miedo, sin tapujos, sin ser señalada, juzgada ni ridiculizada por mi forma de actuar.

Usted recuerda la forma en que me obligaba Rodrigo a compartir con la gente que él quería y cómo se molestaba sino consumía lo que me pedía, y recuerdo sus cambios de comportamientos dulce, amable y cariñoso en presencia de otra gente, ofensivo, con actitudes de maltrato, golpes y miles de agresiones físicas y psicológicas cuando menos lo esperaba, momentos que pudieron ser horribles: sino no hubiera sido capaz de buscar ayuda para aprender a valorarme y recobrar mi autoestima.

Amiga, si retomamos cada una de nuestras relaciones de pareja y de otras mujeres como Rosita, Aurora, Eva, Amelia, Julia, Raquel, Lilliana, Susana, Alicia, Martha; entre otras, tenemos mucho de qué hablar sin dejar de lado las anécdotas e historias perfectas de amor de aquellos hombres que también han sufrido desilusiones e infidelidades, terminando con un corazón o en soledad reviviendo los fantasmas del pasado.

Amiga mía, somos una, nos conocemos muy bien, y aunque el tiempo pasa y todo cambia, existen momentos que no se pueden olvidar. 

Saludos,

Carmen C.

 

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