(LUNES 25 DE DICIEMBRE-EL JORNAL). Aunque hay un vacío en la fecha real de nacimiento de Jesús, lo cierto es que la Iglesia en el siglo IV decidió que fuera un 25 de diciembre, con el fin de desplazar algunas celebraciones paganas y la escogencia se convirtió en un símbolo religioso y cultural que perdura hasta el presente.

El nacimiento de Jesús, un evento celebrado por millones alrededor del mundo cada año durante la temporada navideña, es considerado uno de los momentos más significativos en la historia del cristianismo. Este acontecimiento, registrado en los Evangelios de Mateo y Lucas en la Biblia, marca el comienzo de la vida de Jesús de Nazaret, cuyo legado y enseñanzas han impactado profundamente a la humanidad durante siglos.

Según las escrituras, Jesús nació en Belén, una pequeña ciudad en la región de Judea, durante el reinado del rey Herodes, aproximadamente entre los años 6 y 4 a.C. El nacimiento tuvo lugar en un humilde establo, ya que no había lugar disponible en posadas para María y José, quienes se encontraban en Belén debido a un censo ordenado por el emperador romano.

Circunstancias del nacimiento

María, una joven virgen prometida a José, dio a luz a Jesús en condiciones modestas, envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Según la creencia cristiana, este nacimiento extraordinario marcó el cumplimiento de las profecías del Mesías esperado por el pueblo judío.

El relato bíblico narra que un grupo de pastores recibió la noticia del nacimiento de Jesús por medio de un coro celestial de ángeles que proclamaban paz y buena voluntad para todos. Además, se cuenta que magos o sabios del Oriente, guiados por una estrella, visitaron al recién nacido llevando regalos de oro, incienso y mirra como muestra de adoración y reconocimiento de su importancia.

El nacimiento de Jesús es fundamental en la fe cristiana, ya que simboliza el amor divino, la esperanza y la redención para la humanidad. Su vida y enseñanzas han influenciado la ética, la moral y la cultura occidental, trascendiendo las fronteras religiosas y siendo un símbolo de paz y reconciliación para muchas personas en todo el mundo.

El nacimiento de Jesús es un evento de profundo significado espiritual y cultural que ha perdurado a lo largo de los siglos, inspirando celebraciones, reflexiones y actos de bondad durante la temporada navideña. Independientemente de las creencias individuales, el mensaje de amor, esperanza y compasión asociado con este momento continúa resonando en la sociedad actual.

SIN FECHA EXACTA

El 25 de diciembre es la fecha en la que la Iglesia Cristiana celebra el nacimiento de Jesús. Sin embargo, en realidad, la fecha exacta del nacimiento de Jesús no está registrada en los Evangelios del Nuevo Testamento, ni en ningún otro documento histórico de manera específica. Los textos bíblicos no proporcionan una fecha exacta, día o mes para el nacimiento de Jesús.

La elección del 25 de diciembre como día para celebrar el nacimiento de Jesús fue influenciada por diversas tradiciones y consideraciones religiosas. En los primeros siglos del cristianismo, existían diversas opiniones y debates sobre la fecha exacta del nacimiento de Jesús. Algunos escritores y teólogos antiguos sugirieron fechas alternativas, pero no hubo consenso.

La elección del 25 de diciembre como fecha para la celebración del nacimiento de Jesús se relaciona con la celebración del solsticio de invierno en muchas culturas antiguas. Esta fecha ya era reconocida por diferentes culturas como un momento simbólico de renovación, ya que marca el día en que los días comienzan a alargarse después del período de días más cortos del año.

En el siglo IV, la Iglesia cristiana adoptó el 25 de diciembre como la fecha oficial para celebrar el nacimiento de Jesús. Esta decisión fue influenciada por la intención de reemplazar festividades paganas por celebraciones cristianas y unificar a los seguidores bajo una fecha común para conmemorar este evento crucial en la fe cristiana.

En síntesis, aunque el 25 de diciembre es la fecha tradicionalmente celebrada como el nacimiento de Jesús en el calendario cristiano, aunque no hay evidencia histórica sólida que respalde esta fecha como la exacta en la que ocurrió el evento.

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