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Las enseñanzas de Rusia 2018

José Pekerman ha mostrado su valía como entrenador.
Lic. Rafael Ugalde Quirós.

(SAN JOSÉ, COSTA RICA, 26 DE JUNIO, 2018-EL JORNAL). El campeonato mundial de Rusia espero haya abierto el entendimiento a unos cuántos periodistas, televidentes y turistas para que constaten que el mundo que nuestra educación nos enseña desde la escuela  es mucho más amplio, más rico,  en cuanto a  cultura, la política, la arquitectura, etc., que ese mundo “chiquititico” en que nos han querido encerrar.

Espero, también, que el Mundial de Rusia nos ayude a recuperar el criterio propio que la mercadotécnica arrebató a quienes a veces analizan  el balompié, imitando a algunos programillas de la televisión mexicana, donde los vaivenes profesionales tratan de acomodarse a los intereses de los clubes y financistas de  la selección azteca.

Cuando Juan Carlos Osorio, técnico colombiano al frente de los mexicanos,   dio una lección de fútbol moderno, enseñó a estos   periodistas y a los “expertos” de la televisión  cómo se analiza  a un rival con anterioridad para luego derrotarlo, como hizo con Alemania, que llegaba a Rusia 2018 con el cartel de campeona del mundo.

Tras ello, los colegas mexicanos salieron a decir cosas como estas:  “México tiene jugadores que se parten el pecho por la Tri” ; “qué buen partido se  hizo frente a los alemanes”, y bla bla bla.

Viendo el partido entre Colombia y Polonia por la fase clasificatoria, a mi humilde entender, es uno de los cotejos más reveladores  en cuanto a táctica y estrategia moderna se refiere.   El entrenador de los colombianos, José Nestor Pékerman, hizo lo que dicen los librillos actuales: me demostró que es un estudioso de este deporte.

No dejó pensar a los polacos. Pero para llegar a ello hizo lo contrario de lo que hicimos los ticos en este Mundial. La cintura del equipo colombiano no solo era el obligado a no tener un solo hombre parado,  a cortar pases y  crear juego hacia el  “Tigre” Falcao, Cuadrado y Quintero, sino  que sí sabía qué hacer con el balón por los costados, y en otras veces lanzando balones a la espalda de los centrales polacos o poniendo a sus hombres con superioridad numérica. Fue una lección de táctica y estrategia.

No hubo error polaco en los goles, Colombia fabricó las opciones . Y Pékerman dio otra lección a nuestros comentaristas que me decían lo todos veían en la cancha, pero no me decían lo que estaba detrás de ese planteamiento, de esa táctica, de esa estrategia.

Esa parte oculta que tiene toda movida táctica o estrategia es nula en muchos de nuestros comentaristas, centrados en anécdotas, unas más viejas que otras, numeritos que a veces no vienen al caso, o simplemente ocurrencias.

En este partido entre Polonia y Colombia los europeos quedaron obligados a buscar al menos el empate. Lo intentaban con pases largos. Balones por los laterales, adelantaron unos cuantos metros a los integrantes de la mediacancha polaca para abastecer de juego a los atacantes. Pékerman soportó el chaparrón con orden militar atrás, bajó unos cuantos metros a los integrantes de la cintura del cuadro cafetero y Polonia cayó en la celada. Lo demás ustedes lo conocen: dos contragolpes y dos goles más.

Puede que Colombia avance a segunda ronda o se quede. El fútbol es así de maravilloso,  pero Pékerman nos dio a los periodistas una lección de cómo dirigir un partido, aunque sea con un así de criterio válido; a los entrenadores de cómo se lee un cotejo, cómo son los tiempos de un choque. Sobre todo nos dio una cátedra de que el fútbol se estudia, se acabó el tiempo que se ganaba con grupos de amigos, pensando tal vez en que éste o aquel equipo local necesita vender jugadores en el gran mercado y nada mejor que la vitrina ofrecida por un Mundial.

Es un entrenador, a mi humilde entender con carácter, con convicción y conocimiento  de lo que hace y tiene, además,  claramente definido quién manda y quién es el mariscal. Y en este aspecto la Federación Colombiana de Fútbol se puso las pilas.

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