Suárez ante el Sanedrín

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(VIERNES 22 DE OCTUBRE, 2021-EL JORNAL). El que esté libre que tire la piedra piedra’. Esas palabras pronunciadas hace 2000 años todavía resuenan en la cultura occidental, mientras el entrenador de la Selección de Costa Rica compare ante el sanedrín frente al que lo ha puesto la Federación Costarricense de Fútbol.

Las cosas van de mal en peor en la Tricolor. Mientras se buscan soluciones, sale ahora la Fedefutbol con este tribunal al que deberá someterse Luis Fernando Suárez, en una clara señal de que perdió la confianza plena con que llegó al país.

Lejos de mejorar la situación, esto la empeorará, porque el poder es inherente al ser humano y Suárez y sus muchachos, incluido La Bala Gómez, harán trinchera aparte contra Jafet Soto, Robert Garbanzo y Ángel Catalina, quien como él mismo aceptó apenas si está aterrizando en Costa Rica y por lo tanto no entiende cómo funciona la idiosincrasia nacional.

Con un Suárez cercado, si tuvo pocas luces en estos meses recientes, todo tiende a apuntar que no habrá ninguna mejoría con esta “asesoría” de la Comisión Técnica recién nombrada.

En primer lugar, las comisiones nunca sirven, excepto para la charla del café de la tarde y una que otra ocurrencia.

Lo de la Comisión Técnica son manotazos al aire a ver si en uno de ellos pega en el blanco, pero eso es como jugar a la lotería: un deporte, nada más.

Sigue cometiendo errores la dirgencia federativa, mientras la eliminatoria se desarrolla entre la desazón y la incertidumbre. Cualquier observador, por más despitado que sea, se dará cuenta de que hemos hecho todos los méritos para no ir a Catar 2022.

Un país que aspira a estar en la mayor cita del fútbol, no puede comportarse con criterios amateurs a la hora de tomar decisiones.

La Comisión Técnica lo que traerá será un nuevo enfrentamiento. Era innecesario llevar a Suárez al sanedrín, si ya no se cree en él, lo mejor era despedirlo, pero ni para eso sirve la dirgencia actual.

Periodista, escritor y comentarista. Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez. Esta columna se publica a diario en FxD y en EL JORNAL

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