Réquiem por un sueño

blank

(JUEVES 08 DE SEPTIEMBRE, 2021-EL JORNAL). En Costa Rica vivimos los tiempos del fútbol esotérico. Dicho fútbol, según la Real Academia de la Vida (RAV), apela a elementos mágicos, de modo que puedan modificar el curso de un partido, sin que en realidad existan aspectos tangibles para ello.

El último mago convocado para hacer de maestro de ceremonias es un entrenador procedente de Colombia, bautizado en su tierra como Luis Fernando Suárez, que al desconocer el esoterismo local ha empezado a tocar notas discordantes, con lo cual aquella magia esperada empieza a desvanecerse.

Mientras tanto, discursos van y discursos vienen, y lo que nadie sabe en realidad es cómo saldrá Costa Rica, en el término de un mes, del túnel sin salida en el que ha entrado.

No funcionó La Liturgia del Debut, que según la prestigiosa RAV, consiste en aquel entusiasmo que se acrecienta conforme avanzan las horas para el inicio de un torneo, sin que ese entusiasmo tenga asideros. En Panamá se empató a 0 más por la negligencia local que por el mérito tricolor.

Tampoco ha funcionado para la Selección el recuerdo de que muchas eliminatorias se empezaron mal. No, hoy 9 de septiembre de 2021, lo que está claro es que el equipo costarricense es un barco a la deriva.

Y  Luis Fernando Suárez parece ser el protagonista de aquel verso inmortal del poeta Jorge Charpentier, por el cual nunca será olvidado en las letras patrias: Y tú con tanto mar y yo con un velero, escribió el poeta, mientras sabía que entre las manos se le escabapa el amor de su vida por siempre y para siempre, y solo le quedaba un océano de decepción alrededor, sin tener la menor idea de cómo atracar de nuevo en la orilla de la vida.

Y Suárez no está lejos de esta metáfora, porque todavía queda mucha eliminatoria pero nadie sabe cómo podrá salir de este naufragio.

Costa Rica, como se ve, apostó por la improvisación sistemática y ahí tiene el resultado: una Selección incoherente, que medio se defiende, que en el mediocampo tiene severos problemas para lograr una circulación expedita y que cuenta con un ataque tímido, porque la generación de fútbol desde el punto de vista colectivo, al día de hoy, es una utopía.

El Mundial de Catar 2022, a solo tres juegos de haber comenzado la eliminatoria apunta a un réquiem por un sueño, sin que nada garantice que esta vez nos salvará el esoterismo y las otras yerbas que se invocan cuando juega la Selección Nacional.

Periodista, escritor y comentarista. Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez.

 

Artículo anteriorMás allá de los ruidos
Artículo siguienteLa alucinación de Infantino

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí