Los viejos roqueros siempre vuelven

blank

(JUEVES 22 DE JULIO, 2021-EL JORNAL). Está en su ADN: los roqueros siempre vuelven. No importa cuántas intrigas a su alredor. No importa cuánta sabia amarga. No importa cuántos ríos de tinta entre cotilleos y descalificaciones, los roqueros, guitarra en mano y letras en el horizonte, siempre están prestos para la próxima jornada.

Y así es como el mundo ve el regreso al primer plano del fútbol internacional de un roquero muy particular: amante del orden, el trabajo en equipo, el fútbol inteligente y el compromiso por encima de todo.

Se llama Louis van Gaal. El fútbol tico lo recuerda con amargura, porque nos eliminó de Brasil 2014 con aquella jugada de un viejo zorro, al incluir a última hora al portero Tim Krul por Jasper Cillessen y la estrategia le salió de maravilla: Krul atajó dos penales y Holanda avanzó a las semifinales.

Se imaginan la locura si Costa Rica hubiera llegado a una semifinales. Siete años después el solo pensarlo me da escalofríos. Ascender al cielo era posible y estuvo tan cerca como el más caro de los sueños.

Frank de Voer fracasó en la Eurocopa al quedarse, contra todo pronóstico en los octavos de final y como corresponde renunció de inmediato.

Regresa, entonces, el heredero de Rinus Michels y Johan Cruyff: el hombre que dirigió a la selección de Holanda (Países Bajos), al Barcelona, al Manchester United, y al Bayern Múnich, y que es amante de ese futbol total en el que la estructura y el espíritu de equipo son dos elementos clave.

Van Gaal es un viejo maestro. A veces le han repudiado su amor a la disciplina, que le venía de un padre católico a ultranza. Lo cierto es que le gusta el buen fútbol y por eso está de regreso, tras anunciar en enero de 2017 su retirada.

Cuando el periodista Diego Torres, de El País, le preguntó en una magnífica entrevista publicada en junio de 2019, si extrañaba la adrenalina de estar en los banquillos, Van Gaal reconoció que le faltaba ese contacto, en especial con los jóvenes.

¿Echa de menos entrenar?

— No exactamente. Echo de menos vivir cada día con jóvenes. Echo de menos desafiarlos y los echo de menos a ellos porque me desafiaban a mí. ¡Ahora casi siempre me relaciono con gente de mi edad!

Ese tiempo se ha detenido a sus 69 años. El viejo roquero está de vuelta. Una gran noticia para el fútbol.

Periodista, escritor y comentarista. Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez

 

Artículo anteriorLa cara de Suárez
Artículo siguienteUna voz en el desierto

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí