Lo de Lleida es inaceptable

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(MARTES 08 DE NOVIEMBRE, 2020-EL JORNAL).El ‘descubrimiento de América’ se lo han atribuido muchos, antes y después de Cristóbal Colón, y tal parece que esa aspiración no cesa con el paso de los años y algunos siguen pensando que pueden estar a la altura del Almirante de la Mar Océana.

El hecho de que hayan tenido que retirar del partido entre Guanacasteca y Escazuceña al genente de Alajuelense, por dirigirse de manera inadecuada al técnico Mauricio Montero, es una muestra inequívoca de que el español no sabe quién es en realidad el exdefensor rojinegro.

Alguien debiera informarle al señor Lleida, que “El Chunche”, como le llama cariñosamente la afición nancional, es uno de los grande ídolos manudos, al lado de jugadores como Álvaro Solano, Juan José Gámez, Javier el Zurdo Jiménez, Wílmer López, Juan Olloa, etc, por citar solo a algunos.

Y a los “ídolos” se les respeta. Se les da el lugar que les pertenece, porque se ganaron ese derecho en la cancha, donde se esgrimen las mayores verdades del fútbol.

Que Lleida, de acuerdo con el informe arbitral y periodistas acredidatos para el juego, se haya dirigido de manera inapropiada al cuerpo técnico de Escazuceña es una broma de muy mal gusto y un humor rancio y reprochable.

¿Dónde queda el criterio y la independencia de un cuerpo técnico para llevar las riendas de un juego? ¿Tiene carta abierta Lleida para decirle a los técnicos de Alaluelense, incluido Andrés Carevic, cómo debe jugar su equipo, en qué minutos debe hacer las variantes y qué cambios ha de realizar?

Acometer contra Mauricio Montero en ese juego es un error enorme de Lledia, por el que debe pedir disculpas públicas, primero al exdefensor y hoy técnico de Escazuceña, y en segundo lugar a la afición costarricense, porque otra situación, que ha de desconcer el dirigente, es que Montero le pertenece a la afición nacional. Es uno de los “héroes” de Italia 90, y a los “héroes”, en la realidad y en la ficción, se les respeta.

Por más errado que pueda estar un entrenador en un partido –que no es el caso en cuestión—es inadmisible que directivos o gerentes anden por ahí diciéndole qué debe hacer, porque eso es romper los límites y las fronteras de cada cual.

Pasados 500 años de la Conquista de América, con sus luces y sus muchas sombras, creía que nadie se iba a atribuir poderes similares a los que tuvo el Almirante de la Mar Océana, pero me equivocaba, ahora Lleida parece dar a entender que está descubriendo el mundo, el fútbol y demás yerbas, y que tiene la potestad y la autoridad para decirle a sus entrenadores cómo deben manejar un partido, y encima con modales discutibles y poco elegantes. ¡Dios mío, qué pasa en este mundo, que todo parece al revés!

 

Periodista, escritor y comentarista. Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez.

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