La Liga se viste de morado

(VIERNES 13 DE MAYO -2022- EL JORNAL). Las ironías del campeonato. Hoy, gracias a su deportividad a prueba de fuego, la Liga se ha convertido en el gran . aliado de Saprissa.

Primero con el triunfo de ayer ante San Carlos. Y segundo, con la apelación por la que los norteños perdieron tres puntos, lo que en caso de empate condena a los toros del norte. Y tercero y más importante:  la resurección de los morados se produjo en la victoria de 2 a 0 en el clásico.

Y de mantenerse así la tabla, tras el parón de un mes, que es necesario pero chocante en lo deportivo, podrían enfrentarse en semifinales. Todos los ingredientes de la comedia están servidos: luces, cámara y acción, por favor.

Muchos atribuyen a la mediocridad del torneo la recuperación de Saprissa y no creo que sea el formato el que condicione que uno u otro equipo clasifique.

La irregularidad y el vértigo a la cima sí puede ser un elemento esencial en el análisis: anoche San Carlos pudo dar un paso al frente y no lo hizo. Guadalupe se derrumbó como un castillo de naipes, aunque le alcanzó para salvar la categoría, que para ellos es mucho. Sporting sigue anclado en su mentalidad de equipo pequeño. Grecia se bajó sin avisar de la posibilidad de meterse entre los cuatro primeros.

Y así se le fue despejando el camino a los morados, que a falta de una fecha ya son cuartos, cuando buena parte del campeonato fueron coleros y estuvieron más cerca del último que de las semifinales.

En realidad es una mezcla de factores los que han permitido el regreso de ultratumba del monstruo morado. Los que no deben estar nada contentos son los rojinegros, quienes para cumplir con la deportividad en un caso y por haber perdido el clásico en otro, se conviertieron en los grandes aliados del Saprissa.

“Dios escribe derecho con reglones torcidos”, decía Santa Teresa de Jesús: hoy eso han de estar pensando los manudos, quienes sin quererlo ni pretenderlo, se vistieron de morados y ya tienen a Saprissa en zona de clasificación.

Periodista, escritor y comentarista. Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez. Esta columna se publica a diario en FxD y en EL JORNAL

Artículo anteriorAl Saprissa no se puede ir por ‘algo’
Artículo siguienteEl invierno existe