El tren que dejó ir Tigres

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(VIERNES 12 DE FEBRERO, 2021-EL JORNAL). Tigres perdió 1 a 0 ante Bayern Munich la final del Mundial de Clubes y algunos lo celebraron como una caída honrosa. Horror de horrores. Todo equipo que salte a la cancha debería hacerlo con la ilusión de ganar, sin importar si el adversario lo supera con creces en calidad e historia.

Eso fue lo que sucedió con la final del Mundial de 1954, cuando Alemania, contra todos los pronósticos venció 3 a 2 a la Hungría de Puskas, Kocsis y Czibor, entre otras estrellas del equipo.

Hungría llegaba como campeón de los Juegos Olímpicos de 1952 en Helsinski y había encadenado 32 victorias seguidas. Ya incluso le había dado en ese mismo Mundial una paliza a los alemanes, a los que había vencido 8 a 3.

Para reafirmar los pronósticos, a los seis minutos de la final Puskas puso el 1 a 0 y Czibor el 2 a 0 tan solo dos minutos después. Aquello sonaba de nuevo a una estrepitosa derrota de los alemanes y todavía no había nacido Gary Lineker para decir que en el fútbol son once contra once y que siempre ganan los alemanes.

Alemania, en definitiva, logró lo que parecía imposible. Esperaba una misma actitud de Tigres ante el Bayern. El Tuca Ferreti hizo un partido correcto, pero se requería una grada más para tentar al dios del fútbol y quedarse con ese título.

“Hay trenes que no tienen retorno”, decía el entrenador Juande Ramos. Y Tigres dejó pasar el suyo.

Periodista, escritor y comentarista. Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez.

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