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Manada de lobos

(SAN JOSÉ, COSTA RICA, MIÉRCOLES 12 DE AGOSTO, 2020-EL JORNAL). A pocas horas de que el modesto Atalanta juegue su crucial partido contra el PSG, muchos se preguntarán quién es Gian Piero Gasperini, el técnico que decidió romper los moldes en el fútbol italiano y jugar con una marcada vocación ofensiva.

Su paso por el Inter de Milán fue un desastre absoluto: solo pudo dirigir cinco partidos, de los cuales solo consiguió un empate.

El fútbol da revanchas, se escucha a menudo decir a futbolistas y entrenadores, y en el caso de Gasperini, que llegó al Atalanta en 2016, es una verdad que se ha cumplido con precisión milimétrica.

El estar clasificado para la próxima Champions, al terminar en tercer lugar en el Calcio, el estar en cuartos de final de esta competición y el haber sido el equipo más goleador de la temporada 2019-20 con 98 goles retratan el espíritu de Gasperini, que ha querido saltarse los códigos defensivos del catenaccio y dar rienda suelta a los hombres de mediocampo hacia delante.

Entre sus cómplices en el campo está el Papu Gómez, quien es su buque insigne. Gómez, de 32 años, juega donde le dé la gana, siempre y cuando cumpla con la máxima de acabar con defensas ordenas y de llevar al equipo al éxtasis.

También están Duván Zapata y Luis Muriel, quienes sumaron 36 anotaciones, 18 cada uno, en el torneo, lo cual demuestra su poderío, con la salvedad de que Muriel no es titular.

¿Cómo se consigue tanta magia? Con un hombre en el banquillo cuya obsesión sea ir al frente y tenga como norte la idea de que si se gana 6 a 4 ese marcador es válido.

Desde luego que cuando un equipo es ofensivo tiene que dejar grietas en la zona media y en la zaga, puesto que cuando se lanza al ataque no hay tiempo para pensar en cubrir cada centímetro de la cancha, como lo pretendía el doctor Carlos Salvador Bilardo, para quien era necesario hasta celebrar los goles pensando que en ese momento el rival podía atacar y amargar el festejo.

Gasperini, de 62 años, es ya un hombre curtido en el mundo del fútbol, y a diferencia de sus colegas, no es tan dado a hablar de esquemas, de parados tácticos y otras yerbas, porque sabe que el secreto del fútbol está en otra parte: en la calidad técnica y la inteligencia de sus jugadores y eso no se puede graficar en un 4-3-3, que, por cierto, es el sistema al que más apela el técnico italiano.

La formación no importa, sino con cuántos hombres atacas y defiendes«, suele decir Gasperini, para que los ‘tácticos’ del fútbol tengan cómo descalificarlo. Lo que no saben aquellos es que Gasperini lo que busca es despistarlos. Es decir, ese arsenal verbal forma parte de su estrategia.

Y para seguir con ese bestiario de frases inapropiadas, Gasperini ha llegado a decir que su equipo se comporta como una manada de lobos: “los de adelante son los que marcan el ritmo, los de atrás son los más fuertes, pero todos están pendiente de todos”.

Mañana ante el PSG, Gasperini puede pasar a la historia con el modesto Atalanta al llegar a semifinales y si se instala en ese privilegiado lugar, nada le impediría soñar con proclamarse rey en la ciudad de la luz.

 

*El autor es periodista, escritor y comentarista. Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez.

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