(DOMINGO 31 DE ENERO, 2021-EL JORNAL). Para impulsar el progreso de nuestros países en latinoamérica es imprescindible promover el desarrollo de las mujeres y, en consecuencia, se requiere abordar el tema de su independencia económica. No sólo se trata de un asunto de justicia social, sino que también es una cuestión de productividad.

Las mujeres representan algo más del 50% de la población, por lo tanto, su aporte económico puede marcar la diferencia en el desarrollo de nuestros países, lo cual es conveniente para toda la sociedad.

En este contexto, el manejo de riesgos juega un rol fundamental para proteger a las familias, bienes y empresas que sustentan el crecimiento del bienestar, de esta manera el sector asegurador nos presenta oportunidades para el desarrollo de las mujeres desde diferentes perspectivas: primero, en la toma  de decisiones a la hora de adquirir soluciones de prevención y protección, luego como canal de asesoramiento, también como diseñadoras de nuevas soluciones y, finalmente, como líderes para acelerar los cambios en el sector asegurador.

Según ONU Mujeres, invertir en el empoderamiento económico de las mujeres contribuye directamente a la igualdad de género, la erradicación de la pobreza y el crecimiento económico inclusivo. Las mujeres contribuyen de manera muy significativa en las economías, ya sea como emprendedoras, empleadas o trabajando en labores domésticas no remuneradas.

Según diversos estudios realizados por ONU Mujeres, los beneficios del empoderamiento económico son los siguientes: Cuando el número de mujeres ocupadas aumenta, las economías crecen; incrementa la proporción de los ingresos del hogar debido a lo que ganan ellas mismas, modifica los patrones de gasto en forma que benefician a sus hijas e hijos; así como también el aumento de la educación de las mujeres y las niñas contribuye a un mayor aporte al crecimiento económico.

Estos beneficios del empoderamiento de las mujeres se logran a pesar de que actualmente todavía tienden a tener menor acceso a las instituciones financieras y a los mecanismos de ahorro formales.

Dado estos considerables impactos positivos antes señalados, es importante que tanto mujeres como hombres aprovechemos los beneficios del empoderamiento económico de las mujeres como motor para el desarrollo de nuestros países, a fin de fomentar y liderar los cambios que requiere la sociedad.

Al momento de asumir el manejo de las finananzas familiares se han encontrado diferencias de roles entre géneros. Mientras que los hombres generalmente se enfocan en las inversiones y en la acumulación de riqueza a largo plazo, las mujeres suelen tener el foco bien puesto en la situación financiea del día a día, con un énfasis mayor en ahorar a fin de maximizar el presupuesto familiar, en vez de invertir para aumentar el patrimonio.

También en la literatura se encuentran diversos análisis sobre las actitudes generales ante el riesgo y la incertidumbre, las cuales sugieren que las mujeres parecen ser más reacias al riesgo que los hombres. Sin embargo, cuando se trata de decisiones financieras, pareciera que los hombres son más adversos al riesgo de asumir pérdidas financieras que las mujeres. En general, los hombres buscan diversificar sus ingresos y conciben a los seguros como instrumentos financieros que contribuyen a dar seguridad a la economía familiar y su progreso.

 

SEGUROS

 

 

 Según presenta el informe “Inclusión financiera en seguros” (MAPFRE Economics, 2020), el seguro es también un mecanismo que facilita el proceso de movilidad social, ya que permite que los individuos y familias puedan superar los eventos impactantes inesperados que, a lo largo de la vida, pueden llegar a afectar su patrimonio y la capacidad para generar renta en el futuro. Cuando no existen mecanismos como el seguro, que permiten transferir esos riesgos imprevistos, el progreso individual y familiar alcanzado puede perderse ante la materialización de algún evento adverso sobrevenido.

En la medida que los individuos y las familias de más bajos ingresos avanzan buscando superar su condición de pobreza y logran colocarse por encima de la red de protección que proporcionan las políticas sociales gubernamentales, siempre está la posibilidad de que pueden presentarse eventos no previstos con graves consecuencias en su situación económica.

 Así, el acceso a productos y servicios aseguradores puede marcar la diferencia entre conseguir el objetivo de la movilidad social o permanecer en condiciones de vulnerabilidad económica. De esta forma, la búsqueda de soluciones que permitan elevar el acceso de la población, especialmente la de menores ingresos, a mecanismos para transferir los riesgos que enfrentan y compensar las pérdidas derivadas de la materialización de los mismos, constituye una pieza esencial en las políticas públicas orientadas a elevar las condiciones materiales de vida de la población.

Aunque todas las personas necesitan asumir el control de las finanzas personales, para lo cual la educación financiera es fundamental, en particular las mujeres necesitan tener presente su importancia para ganar confianza en la toma de decisiones financieras, seguir buscando información y educarse al respecto.

Por ejemplo, en estos tiempos de pandemia, se ha aprendido a valorar los servicios médicos públicos. Pero, también a apreciar los servicios de salud privados como complemento, especialmente para el control y prevención de enfermedades. En este mismo sentido, es un momento adecuado para revisar y considerar los seguros de salud, vida, pensiones, desempleo, accidentes personales, extensión de garantías, hogar o empresariales, entre otros, como soluciones para asegurar un mejor futuro para nosotros y nuestros familiares.

CANAL DE DISTRIBUCIÓN

El concepto de inclusión financiera se entiende como el proceso mediante el cual una sociedad tiene acceso a los diferentes servicios financieros (crédito, ahorro, seguros, sistema de pagos y pensiones), así como a mecanismos de educación financiera, con el propósito de que las personas puedan mejorar sus condiciones materiales de bienestar.

En el caso de la actividad aseguradora, la inclusión financiera se concentra en conseguir el acceso por parte de los grupos de menores ingresos de la sociedad a aquellos productos que les permitan la protección de la vida, la salud y el patrimonio, a través de los procesos de ahorro y de compensación de pérdidas implícitos en los productos de seguros.

Para avanzar en el reto de ampliar la inclusión financiera, además de trabajar en el diseño de políticas públicas, las mujeres pueden jugar un rol fundamental como difusoras de información, logrando aumentos en la penetración del mecanismo del seguro en la economía y, con este, en los niveles de bienestar. A tal efecto, se puede tomar ventaja de la posibilidad de acceder a grupos específicos, en especial aquellos que se encuentran en la base de la pirámide de la población.

En este mismo sentido, la pandemia ha abierto importantes oportunidades para promover las asesoras financieras y de seguros, bien sea como corredoras independientes o ejecutivas de una sociedad de corretaje o empresa de seguros. Este rol resulta ser muy asequible, puesto que se puede desempeñar vía teletrabajo, por llamadas telefónicas o contactos con los más cercanos, y requiere de una alta dosis de empatía y brinda las ventajas de horario flexible.

Por supuesto que no hay género preestablecido para desenvolverse en este rol, ya que las competencias necesarias, tales como empatía, comunicación efectiva y negociación, las puede desarrollar cualquier persona, sin embargo, es importante aprovechar esta ventana de oportunidad que nos brinda la crisis para incorporar mujeres en el sector financiero, facilitando y acelerando el desarrollo de las economías, lo cual conviene a todos.

La ganancia de tener equipos diversos es enorme en términos de experiencia, creatividad, innovación, resultados y eficiencia. Los expertos coinciden en que la equidad de género es un muy buen negocio.

NUEVAS SOLUCIONES

 

 

Otra posibilidad para impulsar el desarrollo de las economías mediante el empoderamiento de las mujeres es incorporar su aporte en el diseño de productos y soluciones de seguros innovadores. Esto no sólo ayuda a contar con soluciones adecuadas a las necesidades particulares de las mujeres o el diseño de nuevos canales de distribución, tales como coberturas específicas para la mujer asociada con las patologías femeninas, sino también a tener una visión más inclusiva y de mayor impacto social.

En efecto, las mujeres tienden a gastar más en educación y salud, lo que indica que tienen una visión que da mayor prioridad a estos temas y que puede ayudar a ampliar la mirada frente a los problemas y retos de la sociedad en estos ámbitos.

Otro caso se encuentra en las estadísticas que muestran que las mujeres viven más tiempo, lo que en muchos casos resulta en que el manejo financiero se convierte en una tragedia cuando deben asumir esta tarea. Esta realidad implica que las mujeres necesitan pensar más acerca de los planes de jubilación o retiro.

Por esta razón, se necesita comenzar por entenderlas como una figura central en la toma de decisiones financieras donde esté involucrada la protección y la prevención. Este cambio de perspectiva puede marcar una diferencia para aquellas mujeres que son sostén de la familia o sean independientes con hijos a cargo.

Se necesitan personas que diseñen soluciones adecuadas a las necesidades particulares de las mujeres e incorporen su visión, garantizando el derecho a la protección de sus intereses económicos, así como un trato equitativo y no discriminatorio.

Para lograr este cambio no es suficiente comenzar a pensar en el futuro financiero de las familias y las empresa y cómo mitigar las posibles pérdidas por eventos no esperados, ni tampoco es suficiente beneficiarse de la incorporación al sector como asesora para difundir información o diseñar nuevos productos y servicios, sino que además es necesario mujeres en roles de toma de decisión dentro de todo el ecosistema financiero para que impulsen el cambio. En este sentido, se requiere aumentar la participación de mujeres en posiciones de altos mandos y que sean parte de las Juntas o Consejos Directivos.

Es indudable que para lograr un cambio real y sostenible se requiere que los hombres se conviertan en socios y aliados plenos en el apoyo a la igualdad de género, junto con el trabajo proactivo de las mujeres y en una actitud positiva ante el desafío de la diversidad. El camino no es fácil ni está exento de dificultades, pero conviene impulsar el cambio para beneficiarse de las oportunidades que nos brinda el sector asegurador, a fin de promover el desarrollo y progreso de los países de América Latina.

 

Referencias:

MAPFRE Economics (2020), Inclusión financiera en seguros, Madrid, MAPFRE Economics.  Recuperado el 23 de enero de 2021.

https://www.mapfre.com/media/servicio-estudios/2020/mapfre-economics-inclusion-financiera-11-06-2020.pdf

ONU Mujeres (2015), Empoderamiento económico (2015). Recuperado el 23 de enero de 2021.

https://www.unwomen.org/es/what-we-do/economic-empowermentONU Mujeres, Hechos y cifras: Empoderamiento económico. Recuperado el 23 de enero de 2021.

https://www.unwomen.org/es/what-we-do/economic-empowerment/facts-and-figures

 

*Conferencista, capacitadora y escritora

 

 

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