La Fedefútbol y Mbappé

blank

(JUEVES 19 DE MAYO -2022- EL JORNAL). Cómo me hubiera gustado comentar y analizar en PUNTO FINAL una sabia decisión de la Fedefútbol en relación con la denuncia realizada por la Comisión de Arbitraje y las famosas llamadas, pero el asunto apunta a que terminará en nada.

La trituradora burocrática lo convertirá pronto en olvido y lo que pudo significar una oportunidad para dar grandes muestras de transparencia, terminará en una silla vacía, la que así quedará por los siglos de los siglos. ¿Verdad que sí, señor Mora?

Pues bien, ante ese panorama mejor trasladarse a  las europas, donde bulle el tema de Mbappé y los escépticos madridistas hoy andan más temerosos que nunca y eso es, creo yo, porque han leído muy poco, o nada, a Sherlock Holmes.

Si lo hubieran leído se habrían dado cuenta de que hay pistas suficientes para atar cabos y saber que el delantero terminará en el Real Madrid.

En primer lugar, nadie demora una firma tanto para luego decir me quedó. Es lo obvio que, por las presiones mediáticas, se pasa por alto.

El futbolista, además, dijo el domingo anterior en la gala de los premios del fútbol francés que venían “nuevos retos”, con lo que se le escapó un detalle fundamental, porque es muy difícil renovar desafíos en el mismo lugar.

En esa misma noche, agradeció a sus compañeros y cuando el periodista Diego Plaza le preguntó si eso era una despedida, el gesto fue de, pero hombre, ya no le puedo dar más detalles, porque sería decirlo abiertamente.

Así que ese nerviosismo que hoy merodea en las tiendas madridistas por el temor de que se les pueda caer el fichaje de Mbpappé ante las oleadas de millones cataríes, es solo una muestra de que la ciencia de la deducción no anda del todo afinada en la capital española.

Cómo ven, entre la convocatoria del oficial de Integridad de la FIFA, William Sequeira, quien quizá presente su informe sobre la denuncia arbitral a mediados de 2028, y Mbappé, me quedo con el folletín novelesco del francés, que si se sigue al pie de la letra es como trasladarse al siglo XIX, cuando los galos leían con frenesí las entregas del Conde de Montecristo del gran Alejandro Dumas para verificar si Edmundo Dantés consumaría su majestuosa vengaza, ya convertido en el gran personaje que da nombre al libro.

Elemental, mi querido Pedrerol, elemental.

 Periodista, escritor y comentarista. Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez. Esta columna se publica a diario en FxD y en EL JORNAL

Artículo anteriorEl pacto en Cartaginés tiene fecha de caducidad
Artículo siguienteUn ornitorrinco en el banquillo brumoso

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí