El gol de Maradona que no vimos

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(VIERNES 30 DE OCTUBRE, 2020-EL JORNAL). Sucedió un domingo 14 de noviembre de 1976 en el estadio General San Martín, que ya no existe, los dioses del fútbol y unos cuantos aficionados fueron testigos del primer gol de Diego Armando Maradona en Primera División. Jugaba San Lorenzo ante Argentinos Juniors.

Maradona se quedó en el banco los primeros 45 minutos. Al minuto 41 del segundo tiempo sucedió el gol del que pocos se acuerdan y que marcaría el punto de partida de una carrera que un día lo llevaría a ser campeón del mundo, con el estadio Azteca a sus pies.

En una magnífica crónica de ese primer gol, Darío Palavecino, de La Nación de Argentina, reconstruye ese tanto con un afán detectivesco.

Y la historia es tan buena, que podría ser ficción pura y con unos ingredientes más, un cuento borgiano sin ninguna duda.

Nadie quería salir, como era natural, en Argentino Juniors. El técnico Jorge Roberto Enrico iba directo a sustituir al volante central Carlos Fren y este le dijo que ni lo pensara, que él no salía ni loco.

Entonces Enrico enfiló su mirada hacia Rubén Giordano, el mediocampista que jugaba por la izquierda. Entraba El Pibe, como le conocían entonces y con apenas 16 años, y una melena desordenada en la que bullía la imaginación y el atrevimiento.

El San Martín estaba más vacío que lleno. En Buenos Aires, mientras tanto, disputaban el clásico en el Monumental, River Plate y Boca Juniors. A estadio lleno. Las recaudaciones de ambos encuentros son un detalle literario y revelador que cuenta Palavecino: en el partido de Maradona se recaudaron 372.000 pesos. En el de Boca, cinco millones.

El diario La Capital, de San Lorenzo, captó el momento, en el minuto 41, en que Maradona anotó su primer gol en la Primera División de Argentina.

La imagen, que es leyenda, porque no hay videos de ese tanto, muestra a Maradona, que ese día jugó con el número 15, observando la pelota mientras confirma la estirada inútil del portero Rubén Lucangioli.

Tres minutos más tarde, al 44’, Maradona conseguiría el definitivo 5 a 2 con que Argentinos Juniors se impuso a San Lorenzo como visitante.

Cualquier mortal, como es mi caso, pensaría que aquí acaba la historia. Apenas comienza.

Rubén Lucangioli cuenta de que él algo se intuía. Un algo le decía que ese balón tenía un valor especial. Por eso se lo llevó a casa. Lo atesoró durante muchos años. Era una pieza de museo para exponerla en el Museo del Fútbol de la FIFA, hasta que sucedió lo inesperado: su perra, que no sabía nada de historia, un día se la encontró acomodidad y la hizo trizas.

Ese domingo 14 de noviembre de 1976, una vez más, la prensa se equivocaba y ponía los focos en el Boca-River, cuando la noticia estaba en el Municipal de San Lorenzo. Ahí se registraría el primer gol oficial de Maradona en la categoría mayor del fútbol argentino, de ese Maradona que hoy festeja sus 60 años, en una andadura en la que solo Don Alonso Quijana, caballero andante dispuestos a desfacer entuertos por el mundo, le supera.

 

*Periodista, escritor y comentarista. Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez.

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