Concacaf: la tierra prometida

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(JUEVES 18 DE AGOSTO, 2022-EL JORNAL). Después de ejercer una larga hegemonía en Centroamérica, el fútbol de Costa Rica ha ido al paso del cangrejo, es decir, a la inversa, y como ahora toca empezar de nuevo, el torneo de Concacaf debería visualizarse como la tierra prometida y ganarlo siempre.

Luego vendrá la Concachampions, en la que en los últimos años se ha hecho el ridículo. La mejoría ha de empezar por el entorno más cercano para después ir a pelear con los estadounidenses y mexicanos.

Parece sencillo el esquema, pero tengo la sensación de que los dirigentes son muy localistas: solo piensan en el campeonato y ven estos otros dos certámenes más como una carga que una oportunidad.

Si bien los premios en Concacaf y Concachampions no son tan significativos como en otras confederaciones, la exposición de jugadores y la pobilidad de acumular créditos y referencias en el norte y Centroamérica no está nada mal.

El problema es qué se plantean nuestros dirigentes respecto a estas competiciones y en realidad a qué aspiran, porque una vez que dichos torneos se modernizaron no hemos sido lo suficientemente ambiciosos para que ir a ganar Concacaf siempre.

Anoche observé el Cibao (República Dominicana) ante Motagua y si bien los caribeños no son tan ingenuos como lo preveía, me quedó claro que Alajuelense, Herediano y Cartaginés tienen la obligación de llegar lejos, porque tienen las planillas necesarias para hacerlo.

Lo que resta es afinar las ambiciones. Querer siempre llegar muy lejos. Devolverle al fútbol de Costa Rica el señorío que tuvo en el área por derecho propio. Que Concacaf sea nuestra tierra prometida para luego volar más alto en la Concachampions.

Periodista, escritor y comentarista. Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez. Esta columna se publica a diario en FxD y en EL JORNAL

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