Dr. Oscar Aguilar Bulgarelli*
(EL JORNAL, MARTES 15 DE SEPTIEMBRE, SAN JOSÉ, COSTA RICA). Amada Patria mía, hoy te escribo esta carta, sin muchas formalidades, porque se la dirijo a una amiga que me enseñaron a querer y amar desde la cuna, y también a lo largo de mi formación en las instituciones que creaste para nosotros, los costarricenses, que hemos olvidado tu rica herencia y patrimonio que nos has legado, gracias al trabajo tesonero de millones de hijos de esta tierra, por centenares de años.
Pero hoy, amada Patria, vengo a confesarte algo muy triste: te hemos traicionado todos, ya sea por omisión o por acción. Si, olvidamos tu herencia y en los tiempos que vivimos, increíble, algunos hasta reniegan de ella.
Nuestra tradicional manera de ser, tranquila y respetuosa, forjada a golpe de pala, pico y azadón bajo el sol y la lluvia en nuestros campos por campesinos de manos toscas por el trabajo, pero de alma noble y limpia como la tierra y sus frutos, ha cambiado.
Hoy nuestro agro ya no representa un porcentaje importante del Producto Interno Bruto, pues su porcentaje ha caído tan solo a un 3.3% y el porcentaje del área cultivada está reducida de un 30% a un 20% en los últimos años especialmente; si estamos perdiendo el fruto de la tierra que nos heredaste, más grave todavía, se nos extravió el espíritu que forjaron sus manos.
Empecemos por el costarricense amable, de trato afable y cortés que hizo fama, que medía sus palabras para no llegar al agravio, aquel que creía que…cada quien en su casa y Dios en la de todos, y no era una actitud de egoísmo, sino una fórmula para vivir respetuosamente y en paz, pero siempre dispuesto a ofrecer su ayuda a quien la necesitara; especialmente cuando el país tocaba a rebato. Ahí el costarricense estaba presto a luchar por vos, querida Patria, tu historia es rica en ejemplos.
Lamentablemente en eso, en la actualidad, te traicionan vilmente los que han cambiado tu defensa por los de sus intereses creados, especialmente aquellos que se han enriquecido con tratados de libre comercio o el narcotráfico , y exhiben sus despampanantes fortunas en vehículos de “alta gama” o en multimillonarias mansiones en todo el país, bien escondidas y resguardadas detrás de altos muros y oficiales de seguridad privada, donde se ocultan para no ver la otra Costa Rica que hay afuera de ellas: las villas de miseria de un país que pasó a mostrar con orgullo su equilibrio y movilidad social, a tener que ocultar el haberse convertido en uno de los más desiguales del mundo. Si Patria ¿cómo te hemos traicionado!
Ahora atentan contra las instituciones del Estado Social de Derecho que nos heredaste.
Arropados en campañas periodísticas y publicitarias que utilizan los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales con sus entramados de “bolts y trolles, compran a los vende-patria que tienen su precio, para lavar el cerebro de tu pueblo. Con ellos han llenado el ambiente de informaciones falsas o tergiversadas utilizando la posverdad, en síntesis, ocultando descaradamente con apariencia de ser verdad las mentiras o desinformaciones que propagan en su vulgar engaño. Por esa vía, han logrado que el costarricense, desinformado y mal formado, les crea y se traguen su cuento.
Así Patria, poco a poco, han eliminado derechos sociales fundamentales y van por más; están destruyendo la Caja ante los ojos de los directamente afectados y no hay reacción popular; atentan contra la educación y las universidades, pero nadie sale en su defensa; ahora tratan de privatizar la distribución de la energía eléctrica para lograr un doble golpe: a la institución y al bolsillo del pueblo, pero pocos defienden al ICE. ¿Y de la agricultura sin apoyo y con competencia desleal desde el exterior?
La vemos languidecer y morir lentamente ante el grito desesperado del campesino que se ve arruinado, en tanto, el Poder Ejecutivo se burla abiertamente de ellos. Así, Patria, podríamos seguir enumerando la lista de la destrucción institucional de nuestro país, pero antes de terminar, hablemos un poquito de la política en serio, porque la democracia como un todo sufre y se deteriora por lo que te he señalado, y más.
Hace cuarenta años nos trajeron el cuento de la globalización, y aunque a muchos no les gusta escucharlo porque defienden sus intereses, empezó la debacle. Como siempre, los ricos y poderosos con el apoyo y beneficio de políticos de turno, más los medios de comunicación de su propiedad, decían que el país debía progresar, que las nuevas ideas que nos traían desde Chicago, Washington o Londres sobre la eliminación de subsidios y controles, desregulación y reformas al Estado para hacerlo más pequeño restringiendo el gasto público, era como se decía antes “la pomada canaria” para los males que te aquejaban.
Todo a cambio de la adoración a su nuevo dios, el mercado, el consumismo alocado y la concentración aún mayor del poder económico y político, y el pueblo creyó en su nuevo Becerro de Oro que nos convertiría en un país más rico, riqueza que caería en cascada a los sectores más pobres de la pirámide social. Pero todo resultó una vulgar mentira.
Era obvio que a nivel local, a pesar de las advertencias que muchos hicimos en su momento, nos iba a pasar lo mismo que sufrió el mundo con este engaño, descrito en pocas palabras por el economista griego Yanis Varoufakis en su ya célebre libro TECNOFEUDALISMO: “… el sistema de reciclaje global centrado en Estados Unidos entre 1970 y 2008, aportó todo el atrezo de nuestro drama actual: las grandes financieras, las grandes tecnologías, el neoliberalismo, la desigualdad a escala industrial, por no mencionar democracias tan atrofiadas que películas como No Mires Arriba, son necesarias para explicar la parálisis de la humanidad…”, la multi crisis que vive hoy el mundo, como lo han reconocido en del Foro Económico Mundial desde Davos 2023, demuestra que el capitalismo, tal como lo conocemos, está cambiando radicalmente, las finanzas y la codicia no son estables y que, por el contrario produjeron “ un sistema en el que el poder está en manos de aun menos individuos, que poseen un nuevo y osado tipo de capital ”,el capital en la nube, lo llama Varoufakis, entre otros.
Por ahora no te quiero abrumar, mi querida Patria, con datos y hechos que confirman lo que señalan muchos autores: la globalización sirvió para hacer más ricos a algunos ricos y crear una casta de milmillonarios y aumentar el número de pobres en la realidad y hacer aún más pobres a los que ya lo eran, convertidos en los nuevos siervos de nuestra época.
Lo más grave querida y amada Patria es que de esta situación se ha valido una banda de forajidos, aspirantes a fascistas y enemigos acérrimos de la democracia, asaltando el poder por medio de autoritarismos electorales que, utilizando los instrumentos que da la libertad a la democracia, son como un cáncer fatal, que pronto han hecho metástasis en todo tu cuerpo social.
Hoy, que celebramos tu independencia, vemos con estupor que estos costarricenses, traidores a los más queridos valores que nos heredaste, quieren vender tu territorio en pedazos, y no solo tus riquezas naturales como el agua o minerales, sino a tu propia gente, convertida en mercancía barata con horarios y salarios de modernos esclavos felices de su situación, pues como bien dice Alan Barroso en su libro Civilización o Barbarie: “ Las sumisión es tan perfecta porque se disfraza de libertad..”
Por último, amada Patria mía, los podios y curules del poder político fueron convertidos en instrumentos de un movimiento fascista local, que es parte de un entramado internacional que se inicia en la Casa Blanca en Washington y culmina en la Casa Rosada en Buenos Aires.
Desde ellos, como lanzallamas verbales, mandan llamaradas de odio y rencor contra aquellos que tenemos la osadía de oponernos a sus malignos propósitos, y han logrado su cometido de dividir a la sociedad costarricenses y hasta cambiarle su forma de ser. Ahora aquel que piensa diferente dejó de ser un opositor tranquilo, parta convertirse en un enemigo odioso al que hay que atacar y destruir. Ese, Patria querida, no fue el costarricense que formaste a lo largo de tanto tiempo: amable, decente, amistoso, respetuoso y como decían muchos, buena gente.
El agresor violento no es ese tico, tenemos que rescatarlo.
La buena noticia querida Patria, es que no todo está perdido, tus leales y verdaderos hijos, estamos ahí, por centenares de miles. Hace unos días nos vimos la cara otra vez, salimos a la calle y nos reencontramos en los plantones que hubo por todo el país, para defender al Poder Judicial y la democracia.
Hoy fue la faroleada, igual en las cabeceras de provincia y muchos cantones a pesar del mal tiempo, o los cierres acobardados del poder político en Cartago, salimos a la calle miles de padres de familia junto con sus hijos, portaron los faroles de la libertad y mañana 15 DE SETIEMBRE, estoy seguro que a lo largo y ancho del país cantaremos: LOS HIJOS DEL PUEBLO, LEVANTEN LA FRENTE, AL SOL REFULGENTE DE LA LIBERTAD…SEPAMOS SER LIBRES… NO SIERVOS MENGUADOS.
¡Y a los que se creen dueños de NUESTRO país, les temblará la quijada!, pues vamos a luchar para recobrar aquella Costa Rica linda de paz, tranquilidad de verdadero progreso…la de la ¡pura vida!, la que quiero para mis hijos, nietos, bisnietos y todos los ticos
Con todo el amor de este ciudadano costarricense, PATRIA QUERIDA.
Dr. Oscar Aguilar Bulgarelli






