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El rol transformador de los hombres en la equidad de género

De espectadores a protagonistas en un cambio fundamental para la sociedad

(DOMINGO 08 DE JUNIO, 2025-EL JORNAL). Durante décadas, la lucha por la igualdad de género ha sido impulsada principalmente por las mujeres. Sin embargo, cerrar la brecha de género no es una tarea exclusiva de un solo grupo. Para avanzar hacia una sociedad verdaderamente equitativa, es esencial que los hombres pasen de ser observadores pasivos a convertirse en protagonistas activos del cambio. Su participación consciente y comprometida puede marcar la diferencia, especialmente en contextos como el costarricense, donde aún persisten profundas desigualdades estructurales.

Los datos son claros y preocupantes: en Costa Rica, por cada colón que un hombre recibe en crédito, una mujer apenas accede a 70 centavos (Superintendencia General de Entidades Financieras – SUGEF, 2023).

La brecha en la participación laboral también es significativa: solo el 40% de las mujeres formaban parte del mercado laboral en 2023, frente al 67% de los hombres (Instituto Nacional de Estadística y Censos – INEC, Encuesta Continua de Empleo, 2023). Esta desigualdad persiste a pesar de que las mujeres, en promedio, muestran mejor comportamiento financiero, con mayor propensión al ahorro y mejores índices de pago, pero con saldos promedio de ahorro y crédito inferiores (SUGEF, 2023).

La brecha de género no solo representa un problema de acceso, sino también de oportunidades, afectando el desarrollo profesional, la distribución de recursos y la equidad en la toma de decisiones. En este contexto, los hombres no solo pueden, sino que deben desempeñar un papel transformador, promoviendo la igualdad desde sus posiciones de liderazgo, cuestionando estereotipos y apoyando activamente el avance de las mujeres en distintos ámbitos. Su participación es clave para construir una sociedad más justa, impulsando el crecimiento económico, la innovación y la estabilidad social, ya que la equidad de género no es solo un acto de solidaridad, sino una estrategia que beneficia a todos.

Uno de los primeros pasos es asumir la corresponsabilidad en el hogar. En América Latina y el Caribe, los hombres dedican solo 11 horas semanales a tareas domésticas y de cuidado, mientras que las mujeres invierten 22 horas (Banco Interamericano de Desarrollo – BID, 2022). Este desequilibrio, muchas veces invisibilizado, impacta directamente en la posibilidad de que las mujeres accedan o permanezcan en el ámbito laboral. Al asumir una participación equitativa en estas responsabilidades, los hombres no solo alivian una carga histórica, sino que fortalecen los vínculos familiares y contribuyen al desarrollo de una sociedad más justa.

Otra dimensión clave es el cuestionamiento de los estereotipos tradicionales. La rigidez de los roles de género ha limitado tanto a mujeres como a hombres, imponiendo expectativas que frenan el potencial de ambos. Liberarse de la idea de que cuidar, expresar emociones o asumir tareas domésticas son “poco masculinas” permite una transformación positiva de la masculinidad, más humana, más equitativa.

En el ámbito laboral, los hombres tienen el poder de ser aliados estratégicos. Esto implica apoyar políticas de igualdad salarial, promover la participación de mujeres en cargos de liderazgo y fomentar ambientes inclusivos donde el talento no tenga género. Las empresas que abrazan la equidad de género tienden a ser más innovadoras, productivas y sostenibles, lo cual beneficia directamente a todos sus colaboradores.

Asimismo, participar en campañas e iniciativas a favor de la equidad, como el movimiento global HeForShe de ONU Mujeres, es una forma concreta de ejercer influencia positiva. Estas plataformas invitan a los hombres y niños a involucrarse activamente en la construcción de un entorno más igualitario, desde lo personal hasta lo colectivo.

Los beneficios del cierre de brechas no son unidireccionales. Cuando existe equidad de género, los hombres también ganan: acceden a mejores condiciones laborales, disfrutan de relaciones interpersonales más saludables, liberan su salud emocional de la presión de estereotipos dañinos, y son parte de economías más dinámicas y resilientes.

El camino hacia la igualdad no requiere héroes, sino aliados. Hombres conscientes, informados y comprometidos, que asumen su rol desde lo cotidiano: como amigos, hermanos, padres, supervisores, abuelos o vecinos. Porque promover la equidad no es un favor, ni solo un acto de justicia y humanidad, sino una expresión clara de visión para construir un futuro más justo, inclusivo y sostenible para todas las personas.

Hoy más que nunca, la pregunta ya no es si los hombres deben involucrarse en la lucha por la igualdad, sino cómo lo harán. Y la respuesta comienza con una decisión: dejar de ser espectadores y convertirse, de una vez por todas, en protagonistas del cambio.

 

*Experta en liderazgo estratégico, crecimiento y cambio organizacional

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