(SAN JOSÉ, COSTA RICA, 03 DE JUNIO, 2017-EL JORNAL).  En cada salida a “Pajarear” nos admiramos de las acciones y comportamientos que nos muestran las aves.

 En un recorrido que hicimos por las tierras bajas de Acosta, sobre los ríos Pirris y Candelaria, encontramos un ave que nos asombró con su tranquilo comportamiento. A la orilla de los cauces, posada sobre aguas tranquilas o sobre un tronco, se encontraba un ave que no se movía.

Parecía como si fuera una pieza de madera o piedra que, en el transcurso de un buen rato, hacía solo un leve movimiento para cambiar de posición una pata.

Esta ave, de la familia de las garzas y que se le conoce popularmente como “Martin Peña”, se trata de la “Garcilla Verde” (Butorides virecens). De cuerpo ovalado, cuello grueso y largo, el que encoge a su cuerpo hasta casi no notarse, tiene un plumaje iridiscente de varios colores, entre verde, rojizo, azul y blanco. Sus patas y pico fuerte de color amarillo cuando adultas.

Habita sobre aguas tranquilas, estanques, pantanos y quebradas. Se alimenta de peses, ranas e insectos acuáticos.

 

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Lo asombroso de esta garcilla es su paciencia para cazar, ya que puede permanecer, por periodos relativamente largos, sin moverse, esperando su presa, la que atrapa de un solo golpe con su pico. Las que tuvimos oportunidad de observar (cuatro), constatamos que permanecieron por casi 20 minutos sin hacer movimiento, hasta que atraparon un pececillo.

Su color y su comportamiento inmóvil, aunado al hábitat que circunda, la hacen casi imperceptible, evitando así depredadores y procurándose su alimentación.

*Observador de aves. La foto corresponde al autor.

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