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El gol más hermoso del mundo

 

CIUDAD Y CAMPO

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José Eduardo Mora

(SAN JOSÉ, 21 DE FEBRERO, 2014). No lo anotó Cristiano Ronaldo ni Lionel Messi. No, lo consiguió el más desconocido de los futbolistas, un tal Jonathan Mejía del Real Jaén, ante Las Palmas de la Segunda División (Liga Adelante) del fútbol español.

Al lograr su gol, el futbolista corrió hacia el vértice de la cancha y se levantó su camiseta en la que se leía, con letra escrita a mano y una buena ortografía: “Ánimo pequeñines, Día Mundial contra el Cáncer Infantil”. Ese sábado 15 de febrero, miles de niños que a diario libran una descomunal lucha por sobrevivir, sonrieron gracias a ese mensaje en el que se podía captar la palpitación del corazón que lo escribió.

Pocas horas después el Comité de Competición de la Liga le multaba con 2.000 euros y de inmediato se desató una cadena de  solidaridad, pero sobre todo de agradecimiento con el joven jugador, que dijo que si era necesario volvería a repetir su gesto.

La historia viene a cuento porque el pasado jueves 20 de febrero, camino a San Carlos con los colegas Kristian Mora y Gabriela Castro, hablábamos de cómo pequeñas acciones que en un principio parecen aisladas pueden cambiar el rumbo de una o muchas vidas y de cómo ese efecto “mariposa” puede, también, representar una esperanza cuando en el horizonte solo planean la oscuridad y la desesperación.

Ante el maravilloso gesto de Jonas, como se le conoce al delantero, la Federación de Padres de Familia de Niños con Cáncer en España se apresuró a enviarle una carta que rasga el corazón, y frente a la avalancha de mensajes a favor del futbolista, el Comité de Apelación decidió dejar sin efecto la sanción.

Un periodista de la Cadena Ser de España se preguntaba qué impacto hubiera tenido si Cristiano Ronaldo o Lionel Messi hubieran llevado escrito en su camiseta un mensaje como el que compartió Jonas, y lo hacía porque desconocía que el gol de Jonas–  en el estadio de La Victoria, en Jaén– había sido el gol más hermoso del mundo, porque lo había labrado en lo más hondo de su ser, y le tocó el corazón a miles de niños que sueñan con que, una vez más, David venza a Goliath y triunfe la vida sobre la muerte, de ahí que ese mensaje les llegó directo al alma, y les arrancó sonrisas que ni Ronaldo ni Messi fueron capaces de despertar.

Gracias, Jonas, donde quiera que estés. Amén.

 

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