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El fútbol recobra su rebeldía

ANÁLISIS

 

Las manifestaciones en Brasil colocan al fútbol en otro orden, que va más allá del deporte

 Ugalde

Rafael A Ugalde Quirós.

rafaelangelu@yahoo.com

(SAN JOSÉ, 8 DE JULIO 2013). Quién diga que conoce con exactitud la fecha de nacimiento del fútbol tal como se conocía antes de la revolución Industrial, posiblemente esté equivocado. Sabemos, empero,  que antes de la llegada del europeo a estas tierras, los Mayas pasaban horas extasiándose  con un juego de pelota en el cual quién perdía empeñaba  la vida.

Los fenicios, los celtas, los griegos y una infinidad de pueblos de la antigüedad también tuvieron creativas formas de rivalizar para ocultar sus pobrezas, sus difíciles situaciones económicas y sociales,  que otros convertían en espectáculos.

Fue, sin embargo, cuando en Europa Occidental unos pocos ostentaban papado y dominaban ,  con su poder político y económico,  durante  la llamada “Revolución Insdustrial”, que  contingentes de obreros buscan consuelo a su explotación inhumana en un juego que involucraba pueblos enteros,  con heridos incluidos. ¡La pasión siempre ha sido  de humanos¡

Con la intención de que las rebeldes huestes de improvisados competidores” puebleriles” no atentaran contra las excesivas jornadas laborales ni los intereses de los acomodados dueños de fábricas, nace en las islas británicas en 1863 el fútbol reglado, organizado y controlado como hoy lo conocemos.

Como sucedió con el tango argentino, reprimido en sus inicios;¡ vaya analogía¡,  la Football Association desde su fundación (1845) sigue sin erradicar el alma pasionaria y rebelde de este deporte.

En él van  implícitamente reflejados  no solo los estados emocionales de sus participantes y seguidores, sino que es retrato exacto  de cómo está organizada  una sociedad; es así como el fútbol nos habla de paradigmas y mitos escondidos  bajo las divisas  de un uniforme,  de 22 hombres detrás de un balón, de un árbitro central, de dos auxiliares y de  un complejo de relaciones monopólicas.

FUTBOL Y MILAGRO BRASIELEÑO

“Jugadas increíbles, goles maravillosos y choques electrizantes. Un promedio de asistencia a los partidos de más de 50.000 espectadores y  una atmósfera sensacional en los estadios”; así vio  en su página oficial la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) la recientemente concluida Copa Confederaciones, celebrada  y ganada por Brasil.

Es la visión oficial sobre un deporte que unos pocos trataron de convertir en  opio, en castrar a  las masas para que olvide, igual que el tango, sus raíces sociales y su acervo rebelde.

Pero como en el pasado, en la Copa Confederaciones,  se enfrentaron dos regiones; esta vez separadas por el Océano Atlántico, con  dos realidades no tan distintas. En España seis  millones de desempleados (oficialmente registrados con una libretita en la mano)  vivieron hasta el frenesí el histórico cotejo en que Brasil venció 3-0 a España.

 Olvidaron, por momento, la miseria y el hambre que la globalización condenó a los “menos aptos” para el mercado.

El otro Brasil, el  de casi millón y medio de desocupados, según recientes datos oficiales divulgados por la agencia china de prensa Xinhua,  y  de 21% de pobres,  levantaron su voz contra los recursos públicos invertidos en la Copa Confederaciones y en el Mundial de 2014.

Marcaron así  la cancha a  la presidenta brasileña Dilma Vana Rousseff, con miras   al Mundial de fútbol que organiza el gigante suramericano el otro año.

El gobierno brasileño ha revisado sus cálculos sobre el costo de las obras necesarias para el Mundial de 2014 y los ha situado ahora en 28 mil millones de reales (unos 13 mil millones de dólares), según datos oficiales divulgados  por la agencia española Efe el 19 de junio de 2013.

Hasta febrero pasado, las autoridades calculaban el gasto público en las obras de infraestructura  en 26 mil 500 millones de reales (unos 12 mil 300 millones de dólares) .

Los hijos de las favelas, los desocupados, los empleados informales, entre otros,   protestaron contra  la corrupción del sistema y el detonante principal fue un aumento mínimo de los precios del transporte público.

La policía disparó balas de goma y dispersó a los manifestantes con lluvias de gases lacrimógenos,  al mejor estilo de los uniformados “ordenados” durante la cruel dictadura de los años setenta. No se conoce el saldo de heridos y oficialmente dicen que solo hubo cuatro muertos.

Para la presidenta brasileña gran parte de la marginación producida  por el llamado “milagro brasileño” se resolvería  con cambios profundos en la Constitución Política, a fin de buscar una mayor equidad y distribución de la riqueza.

Sin embargo, para llegar a ello,  es necesario un referéndum que a los ojos de especialistas internacionales  no resuelve gran parte del asunto, pues el tema  radica en un injusto y equivocado modelo de producción..

Al menos, así opinó  recientemente el especialista en estudios latinoamericanos de la universidad del País Vasco, Luis Miguel Uharte,  quien considera que el referéndum propuesto por Roussef es una buena medida, pero no es suficiente para la situación actual.

“En realidad, lo que está ahora en disputa en la calle en Brasil es la orientación que va a tomar el Gobierno a partir de ahora”, señaló Uharte a diversos medios de prensa.  

Cierto o no,  todo parece indicar que el 12 de junio de 2014,   cuando comience a rodar la pelota en los estadios brasileños, el Mundial de fútbol se jugará en dos canchas alternas: la de los grandes estadios controlados por la FIFA y el de las calles.

Algo así parecido con lo sucedido en el mundial organizado por la dictadura militar argentina en 1978, cuando adentro en los santuarios de la FIFA se vivía la fiesta, mientras en las calles los “gorilas” vestidos con trajes de humanos garroteaban a quienes pedían libertad y desaparecían gente  en los barrios pobres .

Y como ayer, el fútbol y el tango, al unísono,  como pareja de novios o amantes, ¡vaya uno a saber¡,  se dieron la mano y refrendan  una vez más su rebeldía congénita. El fútbol, como se ve, es más que el opio del pueblo o 22 millonarios tras un balón, como sucede en las grandes ligas, ahora es escenario para manifestaciones que atañen a las más profundas realidades de nuestros país.

Vale así el fútbol como vitrina y termómetro de lo que sucede tras bambalinas en los estrados gubernamentales y el pueblo ha sabido canalizar este espacio, porque las cámaras de televisión y los reporteros con sus libretas están ahí: en el lugar de los hechos.

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*Periodista, abogado y notario UCR

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