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‘Show’ mediático

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Lic. Rafael Ugalde, periodista y abogado, UCR

Rafael A. Ugalde Quirós

rafaelangelu@yahoo.com

(SAN JOSÉ, COSTA RICA, 31 DE MARZO, 2017-EL JORNAL). Aparecieron investigadores  como Ariel Doffmann, Armand Mattelard, Hugo Assmann, Julia Cristeva, entre otros, para demostrar que el famoso “ocio” del filósofo y comunicador canadiense, Herbert Marshall McLuhan, (1911-1980), simplemente era  una broma más de mal gusto en la era de la tecnología informativa, que ya se veía en el horizonte.

No había tal “tiempo libre” en la famosa  “aldea global” de McLuhan, pues los  medios de comunicación generarían sus mensajes hacia un receptor despistado y obligado  a consumir equis mercancía, empacada conforme y a la medida de la tecnología desarrollada por la industria bélica, farmacéutica, de las comida rápidas, los emporios periodísticos y, más recientemente, hasta por el comercio ilegal de drogas. Todo es vendible y de rápido consumo.

Por lo tanto, en el “moderno mundo” de los robots, la internet, la televisión digitalizada, el WhatsApp etc., el receptor tiene poca capacidad de reacción y todo está dirigido a que consuma y desechemos la mayor cantidad posible de cosas; a cambio de esta supuesta comodidad entregamos nuestra privacidad, no sabemos a quién.

Pude ver en el reciente “debate” de canal 7 con los cuatro representantes de las  familias que controlan el Partido Liberación Nacional (PLN), como el receptor se convirtió en un espectador despistado dentro de un verdadero show, cuyo único fin es garantizar al futuro votante su ciudadanía de consumidor escogido.

Las familias representadas por José María Figueres aplauden el discurso de que su gobierno creará 350.000 empleos, pero no nos dijo dónde, cuáles son las condiciones para que vengan esas multinacionales, y a qué precio, etc.

El peligro es que, ante la necesidad de empleo que  tienen miles de costarricenses arruinados por los neoliberales, terminemos pauperizando las condiciones laborales como ha sucedido en Grecia o en la España de Mariano Rajoy.

Por su parte, Antonio Alvarez  Desanti, que evidentemente está allí por las familias que representan los hermanos Arias Sánchez, no tuvo empacho en criticar al gobierno de Luis Guillermo Solís que, gústenos o no, hace esfuerzos en el campo social, al tiempo que  reivindica, temerosamente, la capacidad del estado, que precisamente ayudaron a reducir Figueres y los Arias, en materia de obra pública.

“Toño” como cariñosamente lo conocemos desde la Universidad de Costa Rica, no escatimó esfuerzo en defender la generación privada de electricidad, un sueño de los Arias que, por lo visto, no ha terminado y que, como está concebida, dejará al ICE como burro amarrado con tigre suelto.

Esperaba sinceramente que estos prominentes voceros de estas  familias prominentes me explicaran una o dos medidas concretas para retornar a Costa Rica al índice de Desarrollo Humano de 2003, cuando ocupábamos en el mundo el puesto 42 – En 2011 caímos a la casilla 69 (Más información en Informe Estado de la Nación / PNUD. Informe EdN, XVIII (2012), p. 363).

Tampoco hubo una sola alusión de los comparecientes sobre cómo agrandar lo poco que queda de la inclusión social y como reconstruir el tejido de la movilidad y la equidad, destruido en solo 30 años de gobierno de esta gente.

Sí bien los otros dos precandidatos, Rolando González y Sigifredo Aiza mostraron un discurso con cierta sensibilidad social, esta distensión ante las cámaras, fue a la vez su pecado y penitencia. No tendrán la bendición que buscaban.

Los cuatro levantaban puños, inventaron poses, sacaron cálidas sonrisas y hasta se vistieron “popularmente”, para convencernos de que hablaban en serío y había que creerles.

Ay ¿cuándo habrá otro debate para seguir “matando” el “ocio” de Mcluhan?.

Los comentarios de los columnistas son independientes y no  representan la línea editorial de EL JORNAL.

Periodista, abogado y notario UCR

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