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Jugando con fuego

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PALESTRA

Rafael Ugalde Quirós*
Rafael Ugalde Quirós*

 

(SAN JOSÉ, COSTA RICA, 09 DE MAYO,  2016-EL JORNAL). ¿Quiénes están interesados en qué sigamos haciendo mal las cosas? Los mismos que manifiestan profunda “preocupación” por la corrupción, la inseguridad ciudadana, los robos, el contrabando, los negocios turbios, haciendo poco y mucho bla..bla.. bla.

Según el Diario Extra (9/5/16 pág 8), por ejemplo, la Fiscalía General investiga al Partido Unidad Social Cristiana por presuntas irregularidades con proveedores en la campaña de 2010.

Fíjense: 6 años desde que supuestamente acontecieron los hechos y los costarricenses conocieran la investigación de la Fiscalía, por el traslado de dinero de cuentas de proveedores a las del partido.

Además, el diario informa de que investigan a miembros de la Fuerza Pública por la presunta desaparición de un ciudadano italiano que estaba en un estacionamiento en Heredia .

En caso de esclarecerse todo esto, seguramente, el asunto terminará en nuestros tribunales condenando a los autores directos. Y eso está bien.

Sin embargo, como jurista, me llama la atención que si alguien roba un vehículo, un televisor, una cadena, una motocicleta o cualquiera de esas cosas, es porque alguien las compra. Hay mercado para esos objetos. ¿Quiénes están detrás?

Pero nuestras autoridades están más capacitadas para encontrar a los artífices directos del delito principal y no necesariamente a los autores que contribuyeron también con la actividad delincuencial.

Los artículos 330 y 331 del Código Penal actual establecen las penas que acarrean a quienes compran cosas robadas o de procedencia sospechosa; pero en los juicios estos topadores brillan por su ausencia, aunque muchas veces el sospechoso incrimina con lujos de detalles a sus receptadores.

Es un círculo vicioso que sinceramente no sé hasta dónde alimentan han investigadores y juzgadores. Solo entre el 2000 y el 2002 hubo 564, 488 y 500 denuncias por este delito, pero las condenas fueron apenas 9, 23 y 15, respectivamente.

La excusa legal es que para castigar este delito es necesario demostrar que el acusado sabía que compraba algo robado, y eso, al parecer, es sumamente difícil, según nuestros expertos.

La ciencia jurídica tiene metodologías para averiguar la verdad real. No me vengan con eso. A veces es más sencillo de lo que parece; pero claro, hay que echar mano a lo que llamamos “sana crítica”, indicios, etc.

Sí una persona viene a mí con una pantalla plana de medio millón de colones, sin factura, fuera del empaque,  a vendérmela o empeñármela por 100 colones , no parece difícil, según la sana crítica, que su procedencia es dudosa.

Y sí esa pantalla plana ingresó al país con todos los impuestos pagos y aún conserva atrás el número de serie , lote, país de procedencia y otros detalles, como investigador ya tengo el almacén importador y la persona que honestamente compró.

El círculo investigativo está cerrado, incluyendo al topador y ladrón. Pero para eso, quien robó y compró es un mismo universo delincuencial, cuyas conductas individualizará y adecuará el juez, si la investigación y el cuadro fáctico, tienen rigor científico por parte de los investigadores y la Fiscalía. . ¡Señores: estamos jugando con fuego!

*Periodista, abogado y notario UCR.

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