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El panteonero que ha construido más de 800 tumbas

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Omar Fallas mientras relataba a TERTULIA DEL MEDIODÍA su experiencia como panteonero durante 47 años. (FOTO EL JORNAL).

 

(SAN JOSÉ, COSTA RICA, 13 DE ABRIL DE 2017-EL JORNAL). Llegó al oficio por casualidad. Hace 47 años su entonces patrón le pidió que le hiciera una tumba en el cementerio de Desamparados. La idea no le gustó mucho. Arrugó la cara. No era lo suyo.

Un amigo lo convenció de que se la construyera por contrato. Mientras realizaba el trabajo. Su madre, no sabe cómo, se enteró que estaba haciendo una bóveda, por lo que le pidió que le hiciera la suya. La idea tampoco le gustaba. Era su madre, no podía decir que no.

“Ya desde joven había hecho unas cuantas cajas (ataúdes). A mí me gustaba acompañar a la gente enferma, pero cuando me dijeron lo del cementerio dije, no, ahí si no me meto, porque uno había oído hablar de las luces, de las apariciones y esas cosas”.

Así empezó la carrera del panteonero más famoso de la zona Caraigres y de Los Santos: Omar Fallas, quien el próximo 22 de mayo cumplirá 83 años y cuenta en sus espaldas con más d 800 bóvedas construidas a lo largo de casi medio siglo (47 años) de trabajar en los cementerios de Acosta, San Luis, Frailes, Cangrejal, Sabanillas y Tabarcia de Mora, entre otros.

“Cuando empecé en el cementerio de Acosta solo había diez bóvedas y es que a la gente no le gustaba hacer ese trabajo, por miedo a los muertos. Yo también, al principio, le tenía miedo a los muertos”.

El extraño trabajo terminó por gustarle. “Rubén Zamora, que en ese entonces era el jefe político, lo nombró panteonero de Acosta, con el detalle de que no tenía sueldo, debía hacer gratis tan singular labor”.

A tal punto ha llegado la fama de don Omar Fallas, que en Frailes le rindieron hace unos años un homenaje, cuando traspasó la cifra de las 100 tumbas construidas.

“Es muy bonito que a uno le reconozcan el trabajo y en Frailes lo hicieron. Estaban muy agradecidos con mi trabajo”.

No todo han sido mieles para don Omar, pues asegura que una vez tuvo que enterrar a un amigo muy cercano y mientras estaba tapando la bóveda sintió un escalofrío y creyó ver pasar una sombra.

“Aquello fue duro. Yo sentí un estremecimiento pero le dije, si tiene que decirme algo, dígamelo de una vez y yo creí recibir un mensaje. Al día siguiente me fui para donde la viuda a Sabanillas y sin que le dijera nada me dijo: usted me trae un mensaje de mi esposo, ¿verdad?”

Cuenta que negó en un principio, pero que al final tuvo que aceptar. Cumplieron la promesa de ir a ver La Virgen de los Ángeles y todo volvió a la calma.

Otra de las vivencias pasa por el sonido de un tarro que siempre se daba a las 9 a.m., a las 11 y a las 2 p.m., lo que lo obligó a decir un día: “si es plata conmigo”.

Y agrega: “Viera qué sustos nos llevamos con ese sonido y al final descubrimos que era un maleficio. Tuve que ir donde un brujo a Escazú para que me ayudara. Si yo le contara todo lo que me ha pasado como panteonero”.

*Este es solo un adelanto de un amplio reportaje sobre este tema.

 

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