(DOMINGO 08 DE JUNIO, 2025-EL JORNAL). La identidad cultural de Costa Rica ha evolucionado con la tecnología, modificando la forma en que se preservan y celebran las tradiciones. Hoy, las redes sociales, la inteligencia artificial y la digitalización han transformado la manera en que los costarricenses interactúan con su historia y expresiones culturales.
Según el Centro de Investigación en Comunicación de la Universidad de Costa Rica (Cicom UCR), el 90 % de los costarricenses utiliza redes sociales, lo que ha influido en la difusión de festividades como el Día de la Independencia y la Semana Santa. Lo que antes se vivía en espacios físicos, ahora también se expande en plataformas digitales, permitiendo que el arte y las costumbres alcancen públicos más amplios.
Además de facilitar el acceso a la cultura, la tecnología juega un papel clave en su conservación. La digitalización de documentos históricos y archivos audiovisuales asegura la preservación del legado nacional. El uso de inteligencia artificial (IA) ha permitido catalogar y analizar información patrimonial de manera más eficiente, beneficiando la investigación y educación.
El artículo «Las tecnologías digitales: ¡en Costa Rica no podemos vivir sin ellas!», de la UCR, señala que, a pesar de la expansión de nuevas plataformas, Facebook sigue siendo la red social más utilizada en el país, evidenciando que la transformación digital no sustituye los medios tradicionales, sino que los complementa.
El turismo cultural también se ha adaptado a la digitalización. Experiencias virtuales y visitas guiadas en línea han facilitado el acceso a la riqueza cultural costarricense, eliminando barreras geográficas.
No obstante, esta evolución presenta desafíos. La autenticidad de las expresiones culturales y la transmisión de conocimientos intergeneracionales requieren estrategias que equilibren tradición e innovación. La tecnología puede fortalecer el patrimonio cultural, pero es fundamental que se use de manera consciente y respetuosa.
Costa Rica se encuentra en un punto de transición donde la cultura fluye por nuevos canales digitales. El reto es dirigir este caudal de manera que preserve la esencia del país, aprovechando la tecnología para fortalecer su identidad sin perder su riqueza tradicional.
La digitalización no significa perder el pasado, sino encontrar nuevas formas de mantenerlo vivo.
*La autora es experta en liderazgo estratégico, crecimiento y cambio organizacional
