(EL JORNAL, VIERNES 07 DE AGOSTO, COSTA RICA). Tratar el gobierno como si fuera un juguete roto. Presionar constantemente para romper la división de poderes que de manera clara establece la Constitución Política. Atreverse a preguntarle a un pueblo si les asusta la palabra dictadura y si piensa de si es conveniente cerrar el Poder Judicial: son formas propias de un ejecutivo que perdió el norte y que maneja la gobernabilidad como si fuera una pulpería.
Ante ello, ante la falta absoluta de coherencia de una derecha que aspira a ser ultraderecha y algo más: los ciudadanos de bien de Costa Rica salieron a respaldarán el Plantón en favor del Poder Judicial.
El comportamiento de los asistentes al plantón principal en la Plaza de la Democracia, así como los que se sucedieron en San Carlos, Heredia y Cartago, solo para nombrar a algunos, debería hacer rectificar a la Presidenta Laura Fernández, quien de manera precipitada declaró que el nombramiento de los magistrados suplentes por la Sala Constitucional era un golpe de Estado.
Gobernar significa preparación y respeto. Visión de país. Hoy hablar de visión de país es imposible: no hay un plan para resolver los grandes problemas como la inseguridad, el costo de la vida, el caos en las carreteras y políticas sociales que incluyan a los menos favorecidos de la sociedad.
Frente a ello, ha salido a relucir una Costa Rica que se ha ido perdiendo, pero de la cual todavía queda un último arresto: la Costa Rica que siempre prefirió la educación, formal o informal, ante la violencia y el circo.
El plantón a favor del Poder Judicial, marcará un punto de inflexión que los partidos políticos serios y organizados, de los cuales quedan también muy pocos, tienen que canalizar para devolverle, en un futuro, al país jerarquía, visión, compromiso y responsabilidad en el manejo del gobierno.
