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Venezolanos decepcionados con periódicos

Rafael A Ugalde Quirós*

rafaelangelu@yahoo.com

Los más de seis millones de venezolanos afines al conservador Henrique Capriles se sienten estafados  por  los principales periódicos que hicieron creer a los votantes una inminente derrota del presidente Hugo Rafael Cháves Frías,  en ocasión de las masivas elecciones del anterior 7 de octubre.

El influyente diario estadounidense “Nuevo Herald” está en el centro de la tormenta. Según diversos reportes de prensa, culpan al rotativo de la desazón existente en la colonia venezolana y cubana del sur de Miami, Florida, que apostaban a un triunfo inobjetable de Capriles. Según el periodista cubano Justo Cruz, los medios de Miami  no se cansaban  de repetir e insinuar que Capriles podría ganar las elecciones.  “La política hacia Cuba y Venezuela en la Florida no cambia, ellos siguen creyendo que manipulando y des-informando a la opinión pública pueden tumbar gobiernos y lograr milagros”, consignó.

Los principales emporios periodísticos en Venezuela también coreaban una victoria de Capriles. Según algunos de sus columnistas, Chávez ganó los comicios por las reiteradas cadenas de televisión.

 Los más recientes datos divulgados por el Consejo Nacional Electoral constatan que Chávez Frías “barrió” prácticamente en todas las principales regiones de Venezuela, con un total de votos a su favor de 8.136.964 (55,25%) contra 6.499.575 (44,13%)  de Capriles. Como lo adelantó El Jornal, votaron más del 80% de los 15.010.584 de  sufragantes debidamente habilitados.

Chávez Frías anunció su compromiso en los próximos seis años con el ambiente, el diálogo con los opositores y reiteró su compromiso a favor de la unidad latinoamericana, las clases menos favorecidas en 200 años de vida independiente de Venezuela, así como con la juventud. Manifestó ante miles de testigos extranjeros que llegaron a visualizar las elecciones que el proyecto socialista de Venezuela está en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe (CELAC), la UNASUR y el ALBA.

Sin embargo, la votación obtenida por su rival Capriles pareciera indicar que la llamada “oposición” apuesta a una serie de cartas en la nueva baraja venezolana.

En primer lugar es una hecho inminente que Capriles se presentará en las elecciones regionales por el Estado de Miranda, que se realizarán en diciembre entrante, con dos claros fines políticos: por un lado reafirmar su liderazgo de un proyecto neoliberal, que si bien se presenta como un plan pro unidad venezolana, subyace el objetivo de desmontar el proceso de socialización de importantes activos estatales realizados por Chávez Frías en estos últimos trece años de gobierno; y por el otro, si es el caso, no descartar la confrontación que lleve a una situación actualizada y similar,  que desemboque en la situación creada en Chile  contra el presidente Salvador Allende, en la década de los setenta.

 

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El Departamento de estado norteamericano, tan activo ayer en Chile, como hoy en Caracas, destacó el avance de la oposición y… punto.

Para Chávez, según declaraciones dadas desde el balcón de la casa de gobierno, la revolución bolivariana es irreversible porque ella significa un ejército comprometido con la soberanía y la independencia y, en caso de que él faltase, el proceso social emprendido tiene los suficientes hombres y mujeres para seguir adelante.

La otra carta debajo del brazo de Chávez, en relación con la “oposición” es, efectivamente, dialogar e incorporar alguna de la gente de Capriles  al proyecto bolivariano, sin afectar el empoderamiento de los organismos populares, a fin de profundizar la democracia participativas y para que sean éstos sectores populares quienes  identifiquen sus necesidades, manejen sus presupuestos y den sus soluciones. Este empoderamiento definitivo  de las estructuras revolucionarias venezolanas es quizá el principal reto del gobernante en estos restantes seis años de gestión.

Los otros activos que dieron  la victoria a Chávez están seguros. Los datos socioeconómicos revelan que fueron  los marginados, las mujeres jefes de hogar que en el pasado libraban su guerra contra el hambre, los jóvenes que ven hoy la posibilidad de estudiar, entre otros, los que no dudaron en salir “tempranito” a votar, tal como lo pidió horas antes  su líder. La pobreza, según organizaciones regionales, en estos 13 años de gobierno bolivariano bajó como pocos países en América Latina.

Las  exportaciones de hidrocarburos permitieron que entre 1999 y 2011 que se duplicaran las reservas internacionales, se elimine la deuda externa, se sostengan fuertes préstamos a países de la región, todo ello en un contexto en que, pese a los controles cambiarios, la fuga de capitales de los sectores empresariales y medios,  representó pérdida para la sociedad venezolana por el orden de  $9700 millones anuales promedio.

El incremento en la actividad permitió crear unos tres millones y medio de empleos durante   13 años,  disminuyendo en seis puntos porcentuales la tasa de desempleo. Medida por ingreso, el 50 por ciento de la población era pobre y el 20 por ciento indigente en 1999. En 2011, la pobreza cubría al 31,6 por ciento de los venezolanos y la indigencia al 8,5 por ciento. La más equitativa distribución de los ingresos durante estos últimos  gobiernos  es evidente: mientras que en 1999 el 20 por ciento más rico de la población ganaba 14 veces los ingresos del 20 por ciento más pobre, esa diferencia se había reducido ocho veces en el año 2011. Esto lo reconoce incluso gente de la oposición.

Gobierno y adversarios coinciden en que  la inseguridad ciudadana  afecta, como en el resto del continente, seriamente a Venezuela. No extraño que altos dirigentes del oficialismo dijeran que este problema quedó en la mira y  como “país vamos para adelante en soluciones”. Un nuevo plan oficial sobre el asunto pretende atacar el problema desde sus raíces sociales. Desde ya crea expectativa desde el sur del Río Bravo hasta la Patagonia.

 

*Periodista, abogado y notario UCR

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