Inicio Opinión Sin alma

Sin alma

Compartir

 

PALESTRA

Rafael Ángel Ugalde

(SAN JOSÉ, 11 DE FEBRERO, 2013). Allí en medio del valle que  forman  dos ríos que riegan las costillas de la localidad de “La Risotada”, en el Pacífico tico, fieles seguidores  del griego Esquilo presentaron la semana pasada en el saloncito comunal la obra teatral   titulada “ Sin alma”.
 
Siendo un  empedernido romántico que, como el brasileño Roberto Carlos suelo todavía mandar flores, pensé que se trataría de una tragedia sentimental, donde el amor quedó más golpeado que los “liguistas”, cuando su entrenador, Oscar Ramírez, cantó viajera.
 
Pero no. “Sin alma” está ambientada  en un país con cerca de medio centenar de emires,  ni lejos ni cerca de aquí, sin trayectoria musulmana, aunque férreo defensor del “fundamentalismo” económico.
 
Todos reímos cuando un “emir” de estos   saltó a escenario  – fue  presidente-   con túnica blanca, larga, sandalias  y un turbante sobre su cabeza a cuadros verdes y blancos, dando  una lección magistral sobre impuestos a los  aguinaldos, pensiones, bonos escolares, etc.,  a fin de salir del atolladero  financiero.
 
Abajo del escenario, separados del público por unas sillas rústicas, unos improvisados actores de cuclillas recogían  migajas del suelo que dejaban caer desde arriba los diligentes funcionarios de los emires. De hecho pareciera que las propuestas financieras las hicieron ellos .
 
Esta sospecha surgió entre los asistentes porque  todos ellos demostraron innumerables beneficios alcanzados desde que ese país depositó cerca de $50 millones en una compañía canadiense, solo para que administrara las construcción de una serie de obras aeroportuarias.
 
Otros, sumadora   en mano aclararon  transparentemente cómo   $47 millones invertidos en una carretera, con última  tecnología ingenieril, será recuperada.
 
Incluso un ministro  (llegó sin turbante)  explicó que no es cierto que haya un 6,5% de corrupción en relación el PIB  Es solo de 6% y ella  es necesaria. Vean la España de Rajoy, dijo. Y todos aplaudimos. Es cierto,  qué sería el mundo sin estos corruptos.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here