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Lo «deportivo» y sus programas

Pablo Salazar*

El autor hace un recorrido por las expresiones que le llaman la atención

 

(SAN JOSÉ, COSTA RICA, 16 DE MARZO, 2017-EL JORNAL). Dicen por ahí que el lenguaje es comunicación. Y a mí me encanta el lenguaje de los programas deportivos. («Deportivos» es un decir; siempre se trata de futbol). Y cómo no encantarse cuando te comunican tantas cosas y te estimulan a pensar tantas otras.

Está aquello del «círculo central de la cancha».  «—El árbitro corre hacia el círculo central de la cancha y trata de separar a los seis jugadores que ahí se dan de golpes». Y uno va y se pregunta: ¿Cuál otro círculo hay en una cancha de futbol?… Y no me vengan con que «los puntos de penal» también son círculos; ahí no caben siete personas. Eso por no agregar que de donde se  «cobra la pena máxima» es el «manchón blanco». Sí, de allí es donde un jugador pateará el balón hacia el solitario e indefenso «cancerbero» (el portero, se entiende) después de que el árbitro «haga sonar su gorgorito». (También lo que hace sonar es «su ocarina». El asunto variará si el réferi es dado al canto o la instrumentación de las etnias originarias).

También nos avisan eso de que «después del choque el jugador cojea visiblemente». ¿Se puede cojear sin que sea visible? Uno tendría, cuando menos, que volver a ver raro si alguien, aviesamente, le advierte: «—Aquella mujer que ves allá, que tiene un caminar que parece que se desliza o levita, no lo creás: cojea. No te das cuenta, pero cojea que es un contento».

Podemos quedar notificados de que el delantero «recibió un golpe en su pierna derecha» ¿«Su»? ¿De dónde el posesivo? ¿Podría haber recibido la patada en pierna ajena? Me parece que nadie, salvo ligera esquizofrenia, después de observar, a unos cuarenta metros de distancia, cómo un agresor le propina un codazo en el mentón a otro, comience a retorcerse en el suelo mientras grita: “—¡Me pegó en su quijada! ¡Ayyy!

Sigamos: «Un gol que de alguna manera significa una diferencia en el marcador». ¿En verdad «de alguna manera» «significa una diferencia»? Esta elocución será de mucha ayuda cuando, un extraño día, el público, que ve en «la pizarra» 0 x 0, después de un gol —válido, claro—, siga viendo ese mismo «0 x 0».

Ya que mencionamos marcadores, otra cosa extraordinaria es eso de que: «2 x 0 es un marcador engañoso». De acuerdo… ¿pero por qué es «engañoso»? ¿Aumentan las posibilidades de perder un partido si voy ganando por esa diferencia? ¿Me engaño si creo que puedo ganar? Imagino la cara de terrorífica frustración, manos a la cabeza, de un avezado entrenador cuando su equipo anota un segundo tanto. «—Qué horror, ¡marcamos!: ahora sí perdimos; no nos llamemos a engaño muchachos, todo está perdido».

Pero abreviemos esto, que no se trata de abrumar.

Están las afirmaciones en que la Física se hace presente (cuando menos eso parece): «Volumen de juego», dicen. ¿Qué querrá decir esto? ¿Jugar bien, acaso? Y ojo que hay «volumen de juego defensivo» y «volumen de juego en el ataque». ¿Tendrá algo que ver con la corpulencia? ¿Con la ‘magnitud física que expresa la extensión de un cuerpo en tres dimensiones’? ¡Dioses! ¿Con qué tendrá que ver?

«Después del tiempo reglamentario se jugaron cuatro minutos más». Y va uno y se pregunta: ¿Para qué siguieron jugando cuatro minutos más, si ya el tiempo es antirreglamentario? Bonita forma de hacer saber que «los tiempos de reposición (o suplementarios)» son ilegales… pero que los goles cuentan.

Pero bueno, había dicho que abreviaría. Dejo esto de este tamaño y nada más apunto expresiones igualmente singulares: «La cintura del equipo»; «Manejar los tiempos»; «Un resultado presupuestado» (porque decir «un resultado previsible» es muy vulgar); «En el fútbol se gana, se pierde o se empata»…

¡Perdón, perdón! Pero no puedo dejar de contar este par de cosas:

  1. Unos jugadores se patean feamente, el árbitro llega, expulsa a dos y, el comentario «Fruta Internacional» explica: —En un partido el árbitro es muy importante… Y remata: —Así mismo los jugadores.
  1. Un jugador tiene los brazos cruzados sobre el pecho. La bola entra violentamente al área y golpea al hombre a la altura donde tiene las manos. ¿Penal? No. Y la explicación «Pinturas Protex, lo mejor para su techo», aclara: —En esa situación no hay castigo porque los brazos pegados al cuerpo, son una prolongación del cuerpo…

Difícil encontrar una afirmación que, a un tiempo, no se pueda afirmar ni negar.

Ahora sí, ya no más, que, al fin y al cabo, no son más que «cosas del fútbol».

*El autor es abogado.

El fútbol, que al fin y al cabo se convierte en una narración, tiene su lenguaje «particular».

 

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