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La librería que murió de pie

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PALESTRA

Ugalde
Rafael Ugalde Quirós*

(PARÍS, FRANCIA, 23 DE JUNIO, 2015-EL JORNAL). Cuando un familiar fallece todos los sentidos nos advierten del olvido ulterior. No lo veremos más y ello mortifica al más pintado ; pero si quien parte generosamente en vida entregó a todos lo mejor de sí ; el alma y el espíritu vestirán por siempre el luto de las generaciones . « La Hune » , la librería más importante e influyente de París, cerró sus puertas un día de estos, ante el asombro de cientos de parisinos que se resistían a creerlo .

De esta manera, la esquina más famosa de la intelectualidad mundial, de este edificio ocupado por “La Hune”, rara mezcla de Barroco y Romanticismo, ya no albergará más esta famosa librería, hasta donde alguna vez acudieron el famoso filósofo Albert Cannus, Pablo Picasso, Max Ernst, Sonia Delaunay, André Breton, en fin, un sin número de pensadores y artistas que marcaron la humanidad desde el barrio Saint Germain, al sur del gran río Sena.

Los salvajes cambios de nuestros tiempos que a veces matan hasta los más aptos contribuyeron para que la gran ¨Hune¨ y su conglomerado de trabajadores dijeran ¨hasta aquí”. Fundada en 1949 soporta los grandes embates económicos y culturales de los sesenta en la convulsionada Francia de entonces. Firme como un soldado “La Hune” con sus interminables líneas de libros daba confianza a cada visitante y con la sobriedad digna de una gran “madame” estacionada en tan concurrida esquina, parecía decir a todos, no importaba el idioma: “Ven te esperaré siempre; estoy acá para quedarme”.

Sin embargo, el grupo Gallimard, propietario de la emblemática librería, desde 2012      había decidido cerrar este establecimiento, aduciendo una serie de razones, entre ellas la que rige el mundo actual: bajo rendimiento económico. Acumulaba demasiados desbalances, argumentó hace poco su responsable, Olivier Place, director general de las librerías Flammarion, a las que pertenecía la querida La Hune. Los propietarios alegan que el volumen de ventas bajaron aproximadamente un 35%          desde 2009; aunado lo anterior a la feroz competencia que libran hoy los escritores y productores de obras con los ágiles medios electrónicos.

“La Hune” fue fundada tras la Segunda Guerra Mundial por el conocido editor y coleccionista Bernard Gheerbrandt, que se instaló en su mística sede del 170 del bulevar que está acá en Saint Germain, presidida por una escalera que le dio siempre un aire de buque trasatlántico. Era, por esta singular forma, inconfundible. Llegar a este paraje de Saint Germain, que simplemente pareciera trasplantado de otro desconocido paraíso, sin ingresar a “La Hune” equivale asistir a Roma y olvidar la fundación de la ciudad, gracias al robo masivo de mujeres llevado a cabo por quienes después dominaron gran parte del mundo.

Debido a que “La Hune” era el corazón de este maravilloso Saint Germain abría sus puertas todos los días de la semana hasta la medianoche; – ninguna otra librería lo hace en Francia- entonces el desfile de intelectuales, profesionales y artistas, vestidos de las más inimaginables ultranza y provenientes de toda Europa, convertían la esquina de la librería en una moderna Torre de Babel.

Por eso cuando las cortinas de hierro dejaron escapar el seco grito al chocar con el umbral de la puerta principal no ahogaron la larga silbatina y el choque de las palmas de las manos de franceses y turistas que no encontraban otra forma de protesta y, a la vez, de reconocimiento por alguien que muere de pie.

Cierto que en París a donde se vaya siempre los libros ocupan grandes estantes; es como si la capital francesa fuera en sí una interminable librería, pero la rebeldía que lleva dentro, quizá, todo buen escritor, artista o asiduo lector, hizo de “La Hune” un lugar obligado para discutir en torno a las grandes tendencias que marcan la civilización Occidental.

Miguel Dupont, librero que durante un cuarto de siglo estuvo a cargo de este establecimiento, públicamente dio, hace poco, las gracias a quienes hicieron grande dicha librería, mientras se apreciaban cómo bajaban dos lágrimas por sus mejillas. Pronto las huellas dejadas por grandes creadores, así como los pasillos ocupados por célebres pensadores, serán borrados de un plumazo por la empresa “YellowKorner”, cadena de tiendas de reproducciones fotográficas de bajo costo.

Un reciente informe del Ayuntamiento de París deja ver que la misma suerte amenaza a todo el sector librero . En cuatro años- 2011 a 2014- cerraron el 9% de las librerías aquí en la capital, equivalente a 700; mientras en el 2000 desapareció el 28% de las librerías.

 *Periodista y abogado, UCR.

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