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Casta política sigue en picada

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Rafael Ugalde Quirós*
Rafael Ugalde Quirós*

Cuando el flamante candidato presidencial de la Unidad Socialcristiana (PUSC), Rodolfo Hernández, sintió  puñaladas en  la espalda mucha agua ya había pasado bajo el puente.

No es el primero ni el último que sufre estos atropellos en la espalda. Otros se han quemado  los pies transitando por los peligrosos atajos  de la politiquería criolla.

 Con antelación a la huida de Hernández, lo hizo el excandidato del Partido  “Patria Nueva”, José Miguel Corrales, quien acusó a un conocido dirigente de izquierda de decir una cosa y hacer otra distinta  con uno de sus trabajadores.

Ambos son producto de una realidad bajo la cual  hay más que rasguños y refriegas a mano armada: Están retratados de cuerpo entero los entresijos  de una casta política desgastada y  autoritaria, con casi un siglo diciéndonos qué es  bueno o malo, qué es  honradez, que es democracia, qué es dignidad, qué es soberanía, qué es independencia, qué es justicia, etc.

La esencia personalista del régimen presidencialista costarricense dejó poco espacio a las nuevas generaciones para pensar autónomamente y preguntarse si el ideal de sociedad  que cada cuatro años venden es realizable y moralmente congruente con ellos.

Al convertirse los partidos políticos en “Trust” electorales a mediados de la década de los ochenta las contradicciones entre estas castas son más visibles y, aunque hay esfuerzos para evitar evidenciarlas,  la dinámica de los acontecimientos hace que sean cada vez más recurrentes.

Ello explica en cierta medida que la esposa del candidato verdiblanco, la odontóloga Sandra León, después de décadas de ejercer esta noble misión en el campo de la salud, “descubra” en plena campaña electoral de su marido que hay miles de costarricenses con dientes torcidos, caries a granel y halitosis.

 Ciudadanos dignos que requieren de la salud bucal y que precisamente el partido de sus amores no ha resuelto. ¡Ni resolverá!

O en el caso del partido Acción Ciudadana (PAC) que designó entre vivas como candidata a la vicepresidenta a la exdiputada  y ex viceministra de Seguridad, Ana Helena Chacón, otrora defensora a ultranza del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC), responsable de tener desbastados a miles de pequeños y medianos productores nacionales.

Para Chacón antes el TLC fue la esperanza del desarrollo y de bienestar. Hoy, al calor de unas elecciones prometedoras,  ya no lo es, excepto que quienes combatieron el tratado dentro del PAC se hayan convencido de las bondades dichas por sus defensores.

MILLONES VIENEN… Y VAN.

Sí la política es la ciencia  de “los hechos concretos”, definición a flor de labios de los actuales candidatos presidenciales, entonces concretamente  casi 40 mil millones de colones de deuda pública bien valen la pena  escaramuzas, puñaladas y aruñazos , a fin de que los votantes vean diferencias donde no hay muchas.

Ello explica  que además de las “puñaladas” por la espalda que dice Hernández sufrió de manos de sus amigos, en el Comité Político del PUSC  “me exigen hasta el 40% de  los dineros de la deuda política”.

De esta manera, la deuda política es una cantera  inagotable que bien  vale la pena ubicar dentro de la política criolla como “la ciencia de los hechos concretos”.

Así contemplada, “la  política” costarricense y no como ciencia del “servicio”,  el hambre que sufre medio millón de ticos, el millón de desempleados en el país  y los 800.000 sin casa, son “hechos concretos” de los que necesita la casta política cada cuatro años.

¿A quiénes ofrecerían casa, trabajo y comestibles las castas políticas nacionales si la política fuera vista como servicio y no ciencia de lo concreto?

Amén de que sí  el pago de la deuda política se condicionara al cumplimiento de las promesas hechas en campaña electoral por quienes resultasen electos, – no estamos planteando ni siquiera  mecanismos revocatorios-  quizá el afán  de servir a los demás y la defensa del bien c

Johnny Araya con Jorge Pattoni, su candidato a la vicepresidencia (foto facebook del candidato)
Johnny Araya con Jorge Pattoni, su candidato a la vicepresidencia (foto facebook del candidato)

omún, rescataría la credibilidad en estas castas politiqueras que van de picada.

 

Periodista, abogado y notario UCR

 

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