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Bolívar inspira a la CELAC

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Por Rafael Ugalde*

Simón Bolívar soñó con una América unida.

 

Al cumplirse este 17 de diciembre 181 años del deceso del líder latinoamericano Simón Bolívar una comunidad de 540 millones de almas palpitan de ilusión, revisan sus tropiezos y caminan a paso rápido en busca de nuevos horizontes.

Los jefes de Estado y de gobierno de 33 países crearon recientemente  en Caracas, Venezuela, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC),  al cumplirse este mes de diciembre 181 años de la muerte de uno de los principales inspiradores de la gran Patria latinoamericana,   el prócer independentista venezolano, Simón Bolívar.

El nuevo  foro regional abordará a partir de ahora  al menos siete grandes retos que la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington,  marginó desde su misma  fundación, en 1948.

Con  540 millones de personas, 20 millones de kilómetros cuadrados  y una diversidad cultural sin precedentes, América Latina y el Caribe se dispone  enrumbarse hacia caminos distintos a los dejados en la región  la aventura europea   500 años atrás.

La CELAC, fundada  desde el anterior 4 de diciembre, abordará girará  en lo social  la pobreza y  la desigualdad social . Reforma Agraria integral y control social sobre la tierra dirigidos a obtener la soberanía alimentaria y combatir la crisis mundial de alimentos en momentos que los “Estados Bursátiles”, que suplantaron en Europa y Estados Unidos el llamado “Estado Social de Derecho y el “Democrático”, hacen agua.

Deberá además  desarrollar políticas poblacionales y abrir oportunidades que eviten a los pueblos la migración forzosa a las urbes y al exterior. Proteger formas de producción tradicionales y promover la desconcentración urbana mediante centros de desarrollo alternativos y técnicas de gerencia a distancia. Humanización de las ciudades y dentro de estas otorgar reconocimiento  de los Movimientos Sociales como expresión de la democracia alternativa; demandas que nunca importaron a la Organización de Estados Americanos (OEA).

Precisamente lo que hoy conocemos como la OEA es inspiración del prócer Simón Bolívar que Washington dio cuerpo en 1948, a fin de ejercer control absoluto sobre su “patio trasero”. Bolívar luchó por la independencia de Venezuela, Colombia, Ecuador,Perú y Panamá. Murió enfermo y arruinado en Santa Marta, ciudad colombiana, un 17 de diciembre de 1830.

Otro reto que de la CELAC tendría es reformular  los parámetros del Desarrollo en la región, en función de la sustentabilidad y renovabilidad y no en torno a los grandes mercados bursátiles. Esto llevaría, por un lado, a volver los ojos a los mercados internos para fomentar el ahorro interno, como lo dijo recientemente la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, y por otro,  a la apertura  e intensificación de las relaciones e intercambios comerciales hacia Asia, África y el Pacífico.

La revisión   y cesación colectiva de pagos de la Deuda Externa es un asunto de vida o muerte para las economías de la región, como lo es el fortalecimiento y extensión de alianzas comerciales internas, con exclusión de los países que tengan Tratados de Libre Comercio con potencias foráneas, y denuncia de estos acuerdos. Nulidad de los Infames Tratados contra la Doble Tributación, que inmunizan a las transnacionales contra los impuestos y fomentan los paraísos fiscales. En este sentido, resulta prioritario, la protección inmediata de los derechos laborales de millones de trabajadores y el desarrollo cuando antes del llamado Banco del Sur, tal como lo delinearon los fundadores del nuevo organismos regional.

SÍ HAY ALTERNATIVAS

Desde la óptica de  un “Estado Bursátil”- ni siquiera es ahora  “arbitro”, como  proponía  Smith-, , cierto que no hay mayores posibilidades. Sin embargo, desde el paradigma de que los pueblos deben recuperar la plena  soberanía territorial, legislativa, judicial y administrativa, disminuida por tratados internacionales y algunos de sus gobiernos, sí es posible alcanzar la democracia  social y económica participativa, en contraste con una democracia representativa y desgastada.

En la nueva dimensión de esta democracia participativa habría prohibición de subsidios  foráneos a organizaciones políticas y de entes financiados por ellas. Informatización del Estado para garantizar que la información esté disponible para administradores y ciudadanos y que la mayoría de los trámites puedan ser cumplidos a distancia. Reconocimiento del derecho del Estado a intervenir en cuestiones económicas y sociales, proteger las industrias y regular y controlar al capital financiero.

Recobrar nuestra verdadera historia como pueblo y no vivir de la falsificación que nos han hecho vivir desde la llegada del europeo a estos lados llevaría a dos tópicos indiscutibles que no pasaron inadvertidos en la CELAC: una estrategia en el quehacer cultural, a fin de revisar y divulgar nuestra Historia mancomunada. Libertad y fomento de la circulación de bienes culturales entre nuestras repúblicas. Rescate, preservación y enaltecimiento de nuestro patrimonio cultural. Desarrollo de políticas para eliminación definitiva del analfabetismo, gratuidad de la enseñanza en todos sus niveles, sistemas masivos de educación a distancia y normas integrales de validación y reválida de estudios. Rescisión de todos los acuerdos y tratados mediante los cuales Estados Unidos y  Europa ejercen influencia o control sobre los contenidos y métodos de nuestros sistemas educativos y de investigación.

En el plano ambiental quedó clara la preocupación por  la destrucción de la flora y fauna que se hace en la región, así como  el creciente y sostenido saqueo que se hacen de nuestras riquezas energéticas, marinas y biológicas, con fines comerciales y experimentales. La exigencia para que grandes grupos poblacionales abandonen sus tradicionales sistemas agrícolas autóctonos que garantizan la explotación  sostenible de la tierra y estos sean cambiados por métodos que los hacen dependientes de las tecnologías foráneas y destructivas a gran nivel. Limitar o erradicar agrocombustibles.  Excavar un segundo canal interoceánico bajo control regional, integrar en una sola arteria fluvial los grandes ríos suramericanos, aprovechar a plenitud el potencial hidroeléctrico, concluir la red ferrocarrilera que comunique todos nuestros países. Adoptar políticas comunes para contrarrestar el cambio climático y enfrentar los desastres causados por él.

Quedó claro en la CELAC que en  el campo internacional urge la creación de mecanismos de unión entre los pueblos de la zona con el propósito de que los intereses económicos y militares de Estados Unidos y la Comunidad Europea no repitan la estrategia aplicada actualmente con organismos como la liga Árabe o la Unión Africana en ocasión de las invasiones registradas en el Medio Oriente.

Nuestra  jefe de Estado, Laura Chinchilla, estuvo ausente en tan importante foro. Delegó en el gobierno mexicano nuestra participación.

*Periodista, abogado y notario UCR.

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